España ha entrado en el top 10 mundial de países que registran un mayor número de ciberataques, según un mapa interactivo de ciberamenazas que monitoriza en tiempo real la actividad en todo el mundo. Actualmente, el mapa sitúa al país en décima posición.
Con una economía altamente conectada y unos sectores empresarial, público y financiero, además de infraestructuras críticas, cada vez más dependientes de los sistemas digitales, España y sus ciudadanos están expuestos a un riesgo considerable. Los ciberdelincuentes tienen ahora más oportunidades para aprovechar contraseñas débiles, programas desactualizados, credenciales robadas y errores humanos.
El Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE) gestionó 97.348 incidentes de ciberseguridad en 2024. El phishing, una técnica que utiliza mensajes engañosos para convencer a las personas de que revelen información, representó más de 21.000 casos.
España cuenta con mecanismos para responder a estas amenazas. INCIBE y otros organismos nacionales de ciberseguridad supervisan los incidentes y prestan apoyo a las organizaciones; al mismo tiempo, los especialistas en ciberseguridad recurren cada vez más a la inteligencia artificial para automatizar su detección y prevención.
Sin embargo, tanto para las empresas como para los particulares, comprender cuáles son los métodos de ataque más habituales resulta ahora más importante que nunca.
Phishing
Los ataques de phishing tienen como objetivo obtener contraseñas, datos bancarios u otra información sensible. Estos mensajes suelen aparentar proceder de un banco, una empresa de mensajería, un organismo público o un servicio online conocido. INCIBE identifica precisamente la suplantación de bancos, organismos públicos, servicios de paquetería y otras empresas como algunas de las formas más habituales de phishing.
Los ciberdelincuentes intentan generar una sensación de urgencia; por ejemplo, pueden afirmar que es necesario verificar una cuenta o completar un pago. A continuación, incluyen un enlace que dirige a la víctima a una página web fraudulenta diseñada para recopilar sus datos.
El phishing es frecuente porque se basa en manipular el comportamiento humano, sin necesidad de explotar vulnerabilidades técnicas especialmente sofisticadas.
Conviene comprobar quién ha enviado el mensaje, evitar hacer clic en enlaces inesperados y acceder siempre a los servicios a través de sus sitios web y aplicaciones oficiales.
Vishing
El vishing es similar al phishing, pero se lleva a cabo mediante una llamada telefónica. Un delincuente puede hacerse pasar por un empleado de un banco, un técnico de soporte o un representante de un organismo público e intentar convencer a la víctima de que facilite sus datos o autorice una operación.
Es posible que el interlocutor ya conozca algunos datos básicos de la víctima, lo que puede hacer que la conversación parezca legítima. Esa información puede proceder de filtraciones de datos anteriores, fuentes públicas o redes sociales.
No se deben proporcionar contraseñas, códigos de seguridad ni información bancaria simplemente porque alguien afirme representar a una organización de confianza. Si una llamada parece sospechosa, lo más prudente es colgar y ponerse en contacto con la organización utilizando un número oficial. Los usuarios que busquen una VPN para disfrutar de mayor privacidad al navegar pueden querer prueba este servicio VPN gratis antes de suscribirte.
Deepfakes
Los deepfakes utilizan inteligencia artificial para manipular imágenes, vídeos o audios, haciendo que una persona parezca decir o hacer cosas que nunca han sucedido. Pueden utilizarse para dañar la reputación de alguien, suplantar a directivos o respaldar fraudes.
Esta tecnología es cada vez más accesible, lo que dificulta descartar los contenidos manipulados como una forma poco habitual de ciberdelincuencia. Un vídeo o una grabación de voz convincentes no deben considerarse automáticamente una prueba de que un acontecimiento sea auténtico.
Contrastar la información con fuentes fiables y buscar confirmación independiente puede ayudar a detectar contenidos engañosos.
Ransomware
El ransomware es un tipo de ataque más técnico: los delincuentes consiguen acceder a sistemas y cifran archivos o bloquean de algún otro modo el acceso a los datos. Después, exigen un pago a cambio de recuperar el acceso.
Las empresas, las instituciones públicas y las infraestructuras críticas pueden resultar objetivos especialmente atractivos, ya que una interrupción de sus servicios puede generar presión para restablecer las operaciones con rapidez. Entre las vías de acceso iniciales utilizadas por los delincuentes se encuentran las aplicaciones expuestas a Internet, las cuentas legítimas y las relaciones de confianza.
La posición de España en el mapa refleja, por tanto, una combinación de factores: su elevado nivel de exposición digital, la presencia de grandes organizaciones, unas infraestructuras muy conectadas y una población activa en Internet. Todo ello amplía el número de posibles objetivos.