Feria de Barcelona, la Agencia de Ciberseguridad de Cataluña y Carles Flamerich son los principales fundadores y directores de este acontecimiento; se ha podido hablar con el último sobre el impacto que tiene esta feria por el sector y para la ciudadanía en general.
La ciberseguridad como tema de interés general
De un interés técnico a una preocupación ciudadana
Destaca, en primer lugar, la importancia que ha cobrado la ciberseguridad durante estos últimos años – ha pasado de ser una temática de interés sectorial a general. Hay que remarcar que estos acontecimientos cada año crecen en todas las variables, pero en la que más, es en la curiosidad que despierta a la ciudadanía corriente. El objetivo, relata Flamerich, es que la población vea la ciberseguridad como algo próximo, que no es ajeno a las rutinas de la sociedad. "Necesitamos que sea presente en nuestras vidas como concepto, y estos acontecimientos nos ayudan enormemente a hacer que esto sea posible".
Una cita clave también para profesionales del sector
Más de 11.000 visitantes y 70 expositores en la edición 2025
Pero esta implicación creciente de la ciudadanía no hace menguar la fuerte presencia de especialistas del sector que llegan de todas partes a la capital del principado a tejer conexiones entre especialistas de la temática. Concretamente, por esta edición del 2025 se esperan más de 11.000 visitantes acreditados y unos setenta expositores. Las temáticas principales de este año son el Cero Trust, la seguridad a la nube, la protección de datos, la seguridad en la cadena de suministro, regulaciones europeas y, por supuesto, la llegada en tromba de la inteligencia artificial.
Actividades destacadas y objetivos del congreso
Un evento pensado para fomentar cultura, innovación y seguridad digital
Explica Carles Flamerich que algunas de las actividades que destacarán este año y que han ayudado a la participación masiva internacional es lo Hacking Village, los Industry Solutions Awards, o las sesiones magistrales con invitados de alto nivel. También habrá la tradicional zona de exposición y espacios destinados al intercambio comercial y de contactos.
El objetivo, pues, según el propio Flamerich, "es que nos podamos acostumbrar a ver estos acontecimientos como necesarios para la implementación de medidas que nos permitan vivir (digitalmente y físicamente) más seguros y lejos de las amenazas digitales".







