Cuando las instituciones no dan respuesta, a veces la toman los técnicos. Daniel Ángel Valle Algarra, ingeniero técnico industrial vecino de la comarca de la Hoya de Buñol y residente en Alborache, ha elaborado una propuesta ferroviaria para conectar Requena con València Nord en apenas 25 minutos. La ha remitido a distintos ayuntamientos del interior valenciano y la ha presentado por su cuenta, desde su experiencia en telecomunicaciones y electrónica y tras documentarse sobre soluciones similares ya implantadas en otras líneas.
La idea es técnicamente concreta. El informe propone conectar la línea C-3 de Cercanías con la infraestructura del AVE mediante una adaptación en las inmediaciones de Requena. Desde allí, una lanzadera rápida cubriría el tramo hasta València Nord. El recorrido estimado sería de 16-17 minutos entre Camporrobles y Utiel, y otros 11 hasta Requena. La propuesta incluye vía mixta de cuatro carriles, electrificación del tramo y 11 servicios diarios por sentido. La demanda estimada supera los 400.000 viajes anuales.
El objetivo declarado no es solo la movilidad. "Cuesta mucho invertir en las zonas despobladas y pensábamos que esto podía ayudar a fijar población", explica Valle Algarra. A su juicio, una conexión rápida con la capital permitiría revitalizar municipios del interior y abrir nuevas oportunidades residenciales y económicas. Su diagnóstico sobre la situación actual es directo: "El tercer rail es posible. Estamos casi copiando algo que ya está en marcha", señala, poniendo como ejemplos el Corredor Mediterráneo entre Castellón, Tarragona y Barcelona, y los accesos a Portbou y Cerbère.
El autor reconoce que la actuación técnica es relativamente reducida: "Estamos hablando de electrificar apenas cuatro kilómetros". Trasladó la iniciativa a distintas administraciones y asegura que la respuesta inicial de Adif no fue negativa, aunque tampoco fue un sí rotundo. Fueron los ayuntamientos de Caudete de las Fuentes y Camporrobles los que se pusieron en contacto con él tras recibir la documentación.
Sin embargo, desde Camporrobles la propuesta se recibe con escepticismo. El alcalde, Faustino Pozuelo, considera que la iniciativa parte de un análisis poco realista de la situación actual. El municipio quedó fuera del servicio ferroviario después del cierre del tramo hacia Cuenca, y el deterioro de la infraestructura no ha parado desde entonces. "En Cuenca ya han desmantelado la estación", recuerda Pozuelo. El alcalde apunta a un círculo vicioso que lleva años instalado: "Han dejado de usar la línea se muere. No subía nadie porque los horarios eran malos y la gente dejó de utilizarlo". El resultado: menos viajeros, menos inversiones y más recortes. Todo ello sin que el Gobierno central haya dado ninguna respuesta seria al progresivo vaciamiento ferroviario del interior valenciano. La recuperación del corredor, advierte Pozuelo, resulta hoy muy difícil tras años de deterioro y decisiones que, a su juicio, acabaron condenando la línea: "Se perdió un juicio, se paralizó la obra y el Gobierno central se salió con la suya".
Pese a todo, el alcalde no cierra la puerta. El municipio mantiene interés en mejorar las conexiones ferroviarias, especialmente para mercancías. Su conclusión resume el estado de ánimo de muchos municipios del interior: "Ojalá que vuelva".