Vicente Martínez Mus destaca que se han retirado 1,6 millones de toneladas de residuos con 268 millones de inversión autonómica
La Generalitat Valenciana ha dado por cerrada la segunda fase del dispositivo extraordinario de retirada de residuos generados por las riadas del 29 de octubre de 2024. El hito se ha producido con el cierre del último punto de acopio de escombros, ubicado en Paiporta, municipio que se convirtió en el epicentro de la catástrofe hace año y medio.
El vicepresidente tercero y conseller de Medio Ambiente, Infraestructuras, Territorio y de la Recuperación, Vicente Martínez Mus, se ha desplazado hasta la zona para presidir el acto de cierre. En su intervención, ha subrayado que la Generalitat "ha ampliado el plan de apoyo y ha salido al rescate de los ayuntamientos afectados por las riadas para garantizar una gestión adecuada de los escombros y contribuir a restaurar la normalidad en las localidades afectadas".
Solo en Paiporta, la Generalitat ha destinado 58,6 millones de euros a la gestión de residuos, lo que ha permitido retirar más de 176.775 toneladas. El conseller ha recordado que esa cifra "equivale a los residuos que genera Paiporta durante 24 años". En total, el dispositivo ha movilizado 268 millones de euros para gestionar 1,6 millones de toneladas de residuos en toda la zona afectada.
La primera fase supuso una inversión de 204 millones para retirar un millón de toneladas. La segunda, con 44 millones adicionales, ha completado la extracción de otras 350.000 toneladas procedentes de las obras de reconstrucción. Otros 14,6 millones se han dedicado al vaciado y limpieza de los propios puntos de acopio.
El cierre afecta a todos los municipios donde se habilitaron estos espacios: Albal, Aldaia, Alfafar, Chiva, Gestalgar, Paiporta, Utiel, Xirivella, Turís, l'Alcúdia, Benetússer, Catadau, Catarroja, Montserrat, Picanya, Quart de Poblet, Riba-roja de Túria, Sedaví y Sot de Chera.
Todo ello con fondos autonómicos. Sin que el Gobierno central de Pedro Sánchez haya asumido el peso económico que le correspondería en una emergencia de esta magnitud. La Generalitat ha tenido que financiar con recursos propios una operación de limpieza que, por escala y coste, debería haber contado con el respaldo pleno del Ejecutivo de Sánchez desde el primer día.