El empresario Tomás Olivo ha cerrado la compra del histórico edificio de Telefónica situado en Gran Vía 38, en pleno centro de Madrid, por un importe cercano a los 200 millones de euros. La operación supone uno de los grandes movimientos inmobiliarios del año en la capital y coloca en manos del dueño de General de Galerías Comerciales uno de los inmuebles más emblemáticos del patrimonio empresarial español.
La adquisición pone fin a un proceso que Telefónica llevaba meses desarrollando con el objetivo de dar salida a uno de sus activos más representativos. La compañía buscaba desde hace tiempo poner en valor el edificio, que durante décadas fue la gran sede corporativa de la teleco y uno de los símbolos arquitectónicos más reconocibles de Madrid.
El inmueble, conocido por haber sido en su día el rascacielos más alto de Europa, cuenta con más de trece plantas y ocupa una ubicación privilegiada en uno de los principales ejes comerciales y turísticos de la capital. Sin embargo, las limitaciones de tráfico en la zona y las dificultades para ampliar plazas de aparcamiento reducían el interés del activo para el mercado de oficinas.

La propuesta presentada por la sociedad General de Galerías Comerciales terminó imponiéndose frente a otras ofertas que también llegaron a la fase final del proceso de venta. Entre los interesados figuraban fondos de inversión y distintos grupos empresariales nacionales e internacionales.
La operación fue supervisada por Rothschild, entidad encargada de coordinar el proceso de selección de candidatos y analizar las diferentes propuestas recibidas por Telefónica durante los últimos meses.
Fuentes del sector inmobiliario apuntan a que el destino del inmueble estará orientado principalmente al ámbito comercial. El grupo de Tomás Olivo mantiene una fuerte apuesta por el negocio del retail y continúa ampliando su cartera de grandes activos comerciales en distintos puntos de España.








