El desalojo terminó, pero la playa todavía no ha vuelto a los ceutíes. Benítez permanece cerrada al público y con sus accesos precintados después de varias semanas convertida en uno de los principales puntos de asentamiento de inmigrantes durante la crisis migratoria que atraviesa Ceuta.
La imagen que deja ahora el arenal permite medir también la dimensión de lo ocurrido: 16 toneladas de basura, materiales y enseres fueron retiradas en apenas 13 horas de trabajo después de la intervención policial. En el dispositivo de limpieza participaron 77 trabajadores, además de camiones, tractores, contenedores y cubas de baldeo.
El operativo policial del martes permitió desalojar a los inmigrantes que permanecían en Benítez. Parte fue trasladada para su filiación al Centro de Atención Temporal de Extranjeros (CATE), mientras que otros optaron por regresar voluntariamente a Marruecos. Fuentes situaron en aproximadamente 400 las personas que ocupaban la zona antes de la intervención.
Cartel que prohíbe el paso a la playa Benítez en Ceuta
Una playa que aún no puede utilizarse
La retirada de las tiendas y de toneladas de desperdicios, sin embargo, no ha sido suficiente para recuperar inmediatamente uno de los espacios públicos de Ceuta.
La Consejería de Medio Ambiente mantiene todos los accesos precintados. Los carteles colocados en las entradas son claros: "Prohibido el paso temporalmente. Playa en recuperación". La siguiente fase pasa por acondicionar y desinfectar la arena antes de permitir nuevamente el acceso ciudadano.
El cierre deja así una fotografía distinta de la crisis migratoria: sus consecuencias continúan incluso después del desalojo. La Ciudad trabaja ahora no sólo en limpiar Benítez, sino también en impedir que vuelva a formarse un asentamiento. El Gobierno ceutí ya ha iniciado el perimetraje de la zona para dificultar nuevas ocupaciones.
Hasta que concluyan los trabajos, Benítez seguirá cerrada. Una playa pública que necesita ahora una operación de recuperación antes de poder regresar a la normalidad.