Entre 300 y 400 personas permanecían en el último tramo ocupado de Benítez, próximo a la planta desalinizadora, alrededor de 120 agentes y una veintena de vehículos policiales participan en una actuación
La Policía Nacional ha desplegado este martes un amplio dispositivo en la playa de Benítez, en Ceuta, para desalojar a los cientos de migrantes que todavía permanecían instalados en esta zona del litoral. El operativo comenzó desde primera hora de la mañana y contempla su traslado en autobuses hasta el Centro de Atención Temporal de Extranjeros (CATE), situado en las naves del Tarajal, donde serán identificados.
Entre 300 y 400 personas permanecían en el último tramo ocupado de Benítez, próximo a la planta desalinizadora. Alrededor de 120 agentes y una veintena de vehículos policiales participan en una actuación que pretende dejar completamente despejada la playa.
Los efectivos fueron agrupando a los migrantes antes de conducirlos hacia los autobuses. Sin embargo, durante la intervención se produjeron varias carreras. Un grupo de entre 20 y 30 personas consiguió romper el cordón policial y huyó en dirección al centro de Ceuta. Los agentes salieron tras ellos y lograron interceptar a parte del grupo.
Personas viviendo dentro de un conducto de agua
El elemento más llamativo del operativo se encuentra bajo tierra. La Policía Nacional ha utilizado drones con cámaras térmicas para inspeccionar el conducto que transporta agua desde el pantano hasta Benítez. Las imágenes permitieron comprobar que había personas viviendo en su interior.
Playa Benítez desalojada por la Policía
Precisamente, el desalojo se justifica por motivos de seguridad. En esta zona desemboca el aliviadero de una presa, encargado de evacuar agua cuando aumenta el nivel del pantano durante episodios de lluvias.
El dispositivo llega además después de actuaciones anteriores que no consiguieron impedir nuevos asentamientos. Ahora está previsto recuperar y adecuar la playa y perimetrar el entorno próximo a la desalinizadora para dificultar una nueva ocupación.
La operación vuelve así a poner el foco sobre uno de los problemas que arrastra Ceuta desde las entradas masivas registradas los días 30 y 31 de julio: identificar y alojar a quienes continúan viviendo fuera de los recursos oficiales casi dos meses después.