El verano está a punto de llegar y con él llega la temporada de una de las frutas más esperadas: la sandía. Esta fruta, fresca y jugosa, es sin duda el símbolo del calor, el descanso y las vacaciones. En España, cada persona consume una media de 8 kg de sandía al año, siendo el verano la época de mayor consumo.
Sin embargo, la OCU ha lanzado una advertencia que podría cambiar tus hábitos a la hora de comprar esta fruta en los supermercados. Su popularidad es tal que muchas personas optan por comprarla ya partida en mitades o rodajas, lo que facilita su consumo inmediato. Sin embargo, la OCU ha señalado ciertos riesgos asociados con esta práctica tan común, especialmente si no se siguen las recomendaciones adecuadas.

Los riesgos de comprar sandía partida
Aunque la sandía partida puede parecer más conveniente, la OCU advierte que existe un riesgo de salud importante al comprarla ya cortada. La principal preocupación está relacionada con las condiciones de conservación. Muchas veces, estas piezas de sandía se encuentran a temperatura ambiente en los supermercados, lo que favorece el crecimiento de bacterias y microorganismos que pueden poner en peligro nuestra salud.
El calor hace que la sandía se descomponga más rápido. Y, al no estar refrigerada, la fruta puede perder sus propiedades nutritivas y estar más expuesta a la contaminación bacteriana. Esta situación es más frecuente cuando se compra la sandía en supermercados donde no se asegura una refrigeración adecuada tras cortar la fruta.
¿Qué hacer si compras sandía por mitades?
Si eres de los que prefiere comprar la sandía partida, la OCU te recomienda que sigas algunas pautas para evitar problemas. Lo primero es elegir siempre una sandía bien madura, ya que eso garantiza que la fruta ha alcanzado su punto óptimo de maduración.








