El aceite de oliva es, quizá, el producto por excelencia de la gastronomía mediterránea. Es ampliamente usado para cocinar en todas las casas y aporta a nuestra comida un sabor único. Además, el aceite de oliva virgen extra también es muy apreciado por sus propiedades saludables.
Sin embargo, no todos los aceites que llevan esta etiqueta cumplen con los requisitos de calidad que los consumidores esperan. Un reciente análisis de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha evaluado 39 marcas de aceite de oliva disponibles en los supermercados de España. Y algunos resultados han sido más que preocupantes.

Este estudio no solo ha examinado el precio, sino también factores clave como el sabor, el etiquetado y la conservación. Los resultados han revelado que tanto marcas conocidas como marcas blancas presentan deficiencias que les impiden cumplir con los estándares de un verdadero virgen extra.
El peor aceite de oliva del supermercado, según la OCU
Entre todas las marcas analizadas, Olisone, comercializada por Lidl, ha obtenido la calificación más baja con una puntuación de 32 sobre 100. Las deficiencias detectadas incluyen errores en el etiquetado que pueden inducir a error al consumidor.







