La Asociación Víctimas Descarrilamiento Adamuz ha hecho público un vídeo en el que varios afectados por el accidente ferroviario ocurrido el pasado 18 de enero denuncian la falta de apoyo institucional tras la tragedia. Cinco meses después del siniestro, que dejó 46 fallecidos y más de cien heridos, aseguran que continúan afrontando sus secuelas físicas y psicológicas sin recibir la atención y protección prometidas.
Entre los testimonios destaca el de una médica que viajaba en uno de los trenes implicados y que, ante la magnitud de la emergencia, asumió la coordinación de la asistencia inicial a los heridos hasta la llegada de los equipos especializados. Según relata, aquella noche vivió situaciones que permanecen imborrables en su memoria y que han marcado profundamente a quienes presenciaron el accidente.
La grabación pone el foco en las consecuencias que todavía padecen numerosos supervivientes. Algunos arrastran lesiones permanentes que han alterado su capacidad para desenvolverse con normalidad, mientras que otros continúan lidiando con las secuelas emocionales derivadas del trauma. Problemas para dormir, episodios de ansiedad, ataques de pánico, depresión o miedos persistentes forman parte de la realidad diaria de muchos afectados.

Aunque reconocen la intervención de los equipos de apoyo psicológico desplegados en los días posteriores al accidente, las víctimas sostienen que las consecuencias emocionales no desaparecen con el paso de las semanas. Por el contrario, recuerdan que los efectos de una experiencia traumática pueden prolongarse durante meses e incluso agravarse con el tiempo.







