Mucho ha dado que hablar la primera rueda de prensa celebrada en el Parlamento de Andalucía por las diferentes fuerzas políticas que obtuvieron representación el pasado 17-M.
Ante una sala con más periodistas de lo habitual, lógico por la incertidumbre en torno al futuro gobierno andaluz y a la corrupción que salpica al PSOE de María Jesús Montero, fueron muchas las perlas que nos dejaron los diferentes portavoces el día de ayer, aunque algunas de las más destacadas las volvió a poner Adelante Andalucía.
La formación nacionalista, liderada por José Ignacio García, volvió a aparecer ante los medios con esos aires subidos, en algunos momentos rozando la prepetencia, que vienen mostrando desde hace ahora justo un mes cuando se abrieron las urnas en esta región y obtuvieron ocho diputados, seis más de los que tenían la pasada legislatura, pero a años luz de aquellos 17 con los que irrumpió de la mano de Teresa Rodríguez en 2018.
Y es que ante la absoluta irrelevancia parlamentaria que esta formación de extrema izquierda va a tener durante los próximos cuatro años, si finalmente, como todo hace indicar, PP y VOX alcanzan un acuerdo de gobierno en Andalucía, a los de Adelante solo les queda el ruido permanente. Bueno, el ruino y buscar a VOX como sea, aunque lo tengan que meter con calzador en cualquier ecuación y así poder seguir azuzando, falsamente, el miedo entre los andaluces a los de Abascal y a sus políticas.
Así lo dejó claro la diputada de la formación nacionalista, María García, quien durante la rueda de prensa de ayer aseguró que Adelante Andalucía iba “a dar mucho por saco” durante la presente legislatura que acaba de comenzar pues, según argumentó, los “más de 400.000 votantes que han votado a Adelante Andalucía nos piden que seamos la oposición real a este gobierno de derechas”.
“Vamos a ser el martillo pilón contra el PP y desde luego no vamos a dejar pasar ni una a VOX”, indicó García, al tiempo de señalar que van a ser “los fiscalizadores de las políticas de este gobierno”.
Pero la hoja de ruta de esta formación de extrema izquierda no se limitará a las cuatro paredes del antiguo Hospital de las Cinco Llagas, sede del Parlamento de Andalucía, ya que, como García adelantó también van a estar “en cada conflicto laboral y en cada centro de salud que cierren”, un terreno, esa política de pancarta y supuesta lucha obrera, en el que Adelante se mueve a la perfección ya que, como ellos mismos reconocen, “no tenemos pelos en la lengua, ni tenemos mochila”, por lo que cualquier promesa que hagan cabe.
Lo que está claco es que, aunque esta formación no ha conseguido, ni de lejos, el principal objetivo con el que concurrieron a los comicios autonómicos, que fue “echar a las derechas” de Andalucía, las cuales ahora tienen más fuerza aún que antes del 17-M sumando 68 de los 109 escaños, Adelante va a seguir con su objetivo real, que no es otro que disputarle a un PSOE en sus horas más bajas y al borde de ser imputado por corrupción, el voto de izquierdas en una región clave para España.