Los técnicos cuestionan que se mantuviera la circulación durante una renovación tan importante y denuncian que las necesidades de mantenimiento han quedado relegadas frente a otros criterios
La tragedia ferroviaria de Urda (Toledo), que ha dejado al menos 68 fallecidos, ha abierto un nuevo frente para el Ministerio de Transportes. Mientras Óscar Puente apunta a una decisión errónea del centro de control de Adif, los propios técnicos del gestor ferroviario cuestionan que toda la responsabilidad pueda recaer sobre un trabajador. El Gobierno llevaba años preparando la sustitución del sistema de seguridad que falló antes del accidente.
Según fuentes de Adif consultadas por ABC, el sistema LZB, cuya tecnología se remonta a los años setenta, presentaba problemas recurrentes. Su renovación no era una cuestión desconocida para Transportes.
La prueba está en un documento oficial de septiembre de 2021. Adif adjudicó a Thales España GRP un contrato de 93,8 millones de euros para modernizar la señalización e implantar el sistema europeo ERTMS en la línea Madrid-Sevilla. El proyecto global superaba los 136 millones.
Adif señala al sistema LZB obsoleto
La adjudicación contemplaba 52 meses de ejecución y una condición especialmente significativa: realizar los trabajos sin interrumpir la explotación comercial de la línea.
La decisión que ahora queda bajo sospecha
Cinco años después, el sistema LZB continuaba operativo en el tramo donde se produjo la colisión.
Los técnicos citados por ABC cuestionan que se mantuviera la circulación durante una renovación tan importante y denuncian que las necesidades de mantenimiento han quedado relegadas frente a otros criterios.
Sin embargo, la investigación también examina las comunicaciones del centro de control. Los audios publicados por la Cadena SER recogen que se autorizó al AVE a continuar con marcha normal mientras otro convoy permanecía detenido.
La cuestión ya no se limita a determinar quién dio aquella orden. También habrá que esclarecer si las condiciones de seguridad y los procedimientos previstos para una avería eran suficientes para impedir una colisión.
El contrato de 2021 demuestra que la modernización estaba prevista. Lo que todavía debe determinarse es si su calendario y ejecución tuvieron alguna relación causal con el accidente.