El presidente de la Generalitat de Cataluña, Salvador Illa, ha aprobado un plan para reforzar el aprendizaje del catalán en paralelo al proceso de regularización extraordinaria impulsado por el Ejecutivo de Pedro Sánchez. La medida llega en un contexto en el que se calcula que entre 120.000 y 150.000 personas podrían regularizar su situación en Cataluña, lo que ha llevado al Ejecutivo autonómico a situar la lengua como pieza central de la integración.
El objetivo principal del plan es ampliar de forma notable la oferta formativa en niveles básicos. Para ello, la Generalidad prevé la creación de 50.000 nuevas plazas de cursos de catalán, lo que permitirá alcanzar las 150.000 matrículas en los niveles iniciales (A1 y A2) durante el curso 2026-2027. Según el Gobierno autonómico, se trata de facilitar que las personas que obtengan los permisos puedan empezar a familiarizarse con el idioma desde el primer momento.
Este paquete de medidas forma parte de una estrategia más amplia que busca acompañar el proceso de regularización no solo desde el punto de vista administrativo, sino también social y laboral. El Ejecutivo catalán considera que el acceso al idioma puede ser clave para mejorar la integración en ámbitos como el empleo, la educación o la vida cotidiana.
Más cursos y despliegue territorial
Más allá del aumento de plazas, el plan incluye un refuerzo de los recursos destinados a la enseñanza del catalán en todo el territorio. Se prevén nuevas subvenciones para ayuntamientos y entidades sociales, especialmente en municipios pequeños, con el objetivo de acercar la formación a todos los puntos de la comunidad.
En concreto, el despliegue contempla la ampliación de grupos en el Consorcio por la Normalización Lingüística y en la red de centros de educación de adultos, así como el refuerzo de la colaboración con entidades locales. La intención es que la oferta llegue a zonas donde hasta ahora el acceso a estos cursos era más limitado.
También se impulsarán iniciativas complementarias como el voluntariado lingüístico, materiales informativos y actividades de aprendizaje más informales, pensadas para facilitar el uso del idioma en la vida cotidiana. El Consorcio por la Normalización Lingüística y la red de centros de adultos jugarán un papel clave en este despliegue, que busca combinar formación reglada con herramientas más flexibles de integración.
El idioma como requisito
Uno de los aspectos más relevantes del plan es que el aprendizaje del idioma tendrá consecuencias prácticas en la situación administrativa de los inmigrantes. En concreto, para renovar el permiso de residencia al cabo del primer año será necesario acreditar que se ha iniciado el aprendizaje de las lenguas oficiales.
Desde la Generalidad subrayan que no se exigirá un nivel elevado, sino simplemente demostrar que se ha comenzado un itinerario formativo. Aun así, esta medida introduce el conocimiento del idioma como un elemento a tener en cuenta en el proceso de integración.
El Ejecutivo catalán defiende que la lengua debe ser una herramienta para favorecer la cohesión social y la inserción laboral. Sin embargo, la iniciativa también abre el debate sobre cómo gestionar la llegada de nuevos residentes en un contexto de presión sobre los servicios públicos y con una política lingüística que sigue siendo un eje central en Cataluña.