La falta de actualización del IRPF con la subida de precios está teniendo un efecto directo en el bolsillo de los trabajadores. Según el Consejo General de Economistas, no ajustar el impuesto a la inflación ha supuesto un sobrecoste fiscal cercano al 20% para cada contribuyente desde 2022. Todo ello en un contexto en el que la recaudación ha alcanzado cifras récord, superando los 142.000 millones de euros en 2025.
Los expertos advierten de que este aumento de la presión fiscal no se debe a que los ciudadanos tengan más capacidad económica, sino al efecto de la inflación sobre los salarios. En la práctica, muchos trabajadores pagan más impuestos simplemente porque sus sueldos han subido para intentar compensar el encarecimiento de la vida.
Además, esta situación ha permitido al Estado ingresar más sin necesidad de subir oficialmente los impuestos. Es decir, la carga fiscal aumenta sin que haya una reforma visible, algo que los economistas consideran especialmente problemático.
Los economistas piden una reforma tras años sin cambios
Desde el Registro de Economistas Asesores Fiscales (REAF) recuerdan que el IRPF lleva más de 20 años sin adaptarse de forma real a la evolución económica. Esto afecta tanto a los tramos del impuesto como a deducciones y mínimos personales, que han ido perdiendo valor con el paso del tiempo.







