La criminalidad en España muestra una tendencia preocupante. Los últimos datos del Ministerio del Interior reflejan que los delitos leves descienden, pero los graves siguen en aumento. La fotografía es clara: menos hurtos, menos robos en viviendas, pero más homicidios, agresiones sexuales y tráfico de drogas.
Así lo ha denunciado Samuel Vázquez en X:
"Están dispuestos a anteponer su ideología a la seguridad de sus propios hijos. Tenemos en frente a alimañas carentes de cualquier límite moral."
Señala en respuesta al argumentario de RTVE. Y añade: "Nunca en democracia se habían producido aumentos tan exponenciales de la criminalidad violenta"
El informe recoge cifras desde 2017 hasta 2024. En ese periodo, los homicidios consumados subieron un 13,4%.
Pasaron de 307 a 348 casos. Más llamativo es el incremento de los intentos de asesinato, que crecieron un 68%.
La imagen que demuestra que suben los delitos más graves
Las agresiones violentas también subieron. Los delitos graves y menos graves de lesiones y riñas tumultuarias aumentaron un 62,8%. En 2017 se registraron 18.086.
En 2024 fueron 29.432. El secuestro, una figura menos habitual, también repuntó. Creció un 52,2%.
El apartado más alarmante está en los delitos sexuales. En total, las denuncias por delitos contra la libertad sexual pasaron de 11.692 a 21.159. El aumento es del 81%.
Dentro de este bloque, las agresiones sexuales con penetración se multiplicaron. Pasaron de 1.387 a 5.206. Eso supone un crecimiento del 275%, un salto sin precedentes en la última década.
Y muchas de ellas, realizadas a manos de inmigrantes.
Los robos con violencia apenas variaron, el crecimiento fue del 2,4%. De 61.763 a 63.266. En cambio, los robos con fuerza en domicilios, establecimientos y otras instalaciones se redujeron un 23,2%.
Javier Ruiz criticado por blanquear la delincuencia a manos de los inmigrantes
También cayeron los hurtos, con un descenso del 8,9%. Se pasó de 712.398 casos en 2017 a 649.076 en 2024.
La sustracción de vehículos también descendió. El informe muestra una caída del 22,2%, de 42.519 a 33.061.
Estas cifras apuntan a que los delitos de oportunidad o de carácter patrimonial pierden peso en el panorama criminal.
El tráfico de drogas es otro de los capítulos que más crece. De 12.958 casos en 2017 se pasó a 21.533 en 2024.
El aumento es del 66%. Una cifra que confirma el protagonismo de las redes de narcotráfico y la presión policial en su persecución.
El conjunto de infracciones penales descendió. En 2017 se contaron 2.045.784 y en 2024 fueron 1.990.575. La bajada global es del 2,7%.
Los delitos graves aumentan
Sin embargo, el descenso se debe a los delitos leves. Los graves son los que empujan al alza las alarmas sociales.
Los expertos alertan de un cambio de tendencia. La caída de los robos y hurtos puede estar vinculada a la mejora en la seguridad privada, al uso de nuevas tecnologías y a una mayor vigilancia policial.
Pero el aumento de la violencia preocupa. Especialmente en lo relacionado con los delitos sexuales y las agresiones físicas.
La criminalidad en España se transforma. Hay menos delitos de pequeño impacto, pero los más graves no dejan de crecer. Una combinación que exige respuestas políticas y judiciales.
El reto ahora no es solo reducir las cifras globales, sino contener la violencia que amenaza la convivencia.