El Gobierno de Pedro Sánchez llega al día señalado para aprobar su nuevo decreto de vivienda sin haber conseguido cerrar un acuerdo dentro de su propia coalición. PSOE y Sumar han negociado durante toda la noche y, a primera hora de este martes, las diferencias seguían abiertas pese a que el Ejecutivo llevaba meses intentando sacar adelante unas medidas que ya tuvo que aplazar anteriormente por falta de apoyos.
Sumar ha remitido ahora un nuevo borrador al PSOE con varias de sus principales exigencias. Entre ellas figuran la regulación del alquiler por habitaciones, la renovación automática de determinados contratos y un refuerzo de la protección frente a los desahucios. El nuevo documento llega a pocas horas del Consejo de Ministros, evidenciando hasta qué punto el Ejecutivo ha llevado la negociación al límite sin resolver previamente las diferencias entre sus dos socios.
La situación resulta especialmente significativa porque el Gobierno pretendía haber resuelto este asunto meses atrás. El decreto quedó pendiente antes del verano y Sánchez reconocía ya entonces las dificultades para reunir una mayoría parlamentaria suficiente. Ahora, después de semanas adicionales de negociación, el Ejecutivo vuelve a encontrarse prácticamente en el mismo punto: sin un texto definitivamente pactado y con los votos posteriores lejos de estar garantizados.
PSOE y Sumar llegan sin acuerdo al Consejo de Ministros tras negociar toda la noche el 'decreto Maricarmen'
Sumar eleva la presión mientras el PSOE sigue sin cerrar el texto
Las discrepancias han llegado hasta el propio Consejo de Ministros. Sumar había advertido incluso de un posible “plantón” si el decreto no incorporaba íntegramente las medidas que considera imprescindibles. La amenaza refleja el nivel de tensión alcanzado dentro de un Ejecutivo que pretende presentar como conjunta una norma sobre la que sus integrantes continúan negociando hasta prácticamente el momento de aprobarla.
Mónica García ha dejado claro este martes que su espacio político no piensa respaldar un decreto que, a su juicio, “se quede a medias”. Uno de los principales obstáculos sigue siendo la renovación automática de los contratos de alquiler, ante la que el PSOE mantiene reticencias mientras Sumar la considera fundamental.
El Gobierno intenta así encajar en cuestión de horas posiciones que lleva meses sin conseguir conciliar. A las diferencias sobre los alquileres se suman la regulación de las habitaciones, las medidas frente a los desahucios y otras propuestas destinadas a intervenir sobre el mercado. La imagen que deja la negociación es la de una coalición que llega al último momento discutiendo el contenido de uno de sus principales anuncios en materia de vivienda.
Las discrepancias tampoco se limitan a PSOE y Sumar. Otras formaciones de la izquierda parlamentaria han presionado para endurecer el contenido del decreto, mientras Junts ha advertido de que los últimos cambios han alejado sus posiciones respecto al Ejecutivo. Cada modificación destinada a satisfacer a unos socios complica así la búsqueda de los votos necesarios en otros grupos.
PSOE y Sumar llegan sin acuerdo al Consejo de Ministros tras negociar toda la noche el 'decreto Maricarmen'
Sánchez afronta otro decreto sin tener garantizada su mayoría
Incluso si el Gobierno consigue aprobar este martes el texto, el problema político no terminará en el Consejo de Ministros. El real decreto tendrá que ser convalidado posteriormente por el Congreso y el Ejecutivo necesita volver a reunir una mayoría suficiente para evitar que la norma decaiga.
Junts ya ha trasladado que el último borrador ha reducido las posibilidades de entendimiento, mientras las formaciones situadas a la izquierda del PSOE reclaman medidas más amplias. Sánchez se encuentra así nuevamente entre socios que plantean exigencias difícilmente compatibles, sin disponer de una mayoría propia que le permita sacar adelante el decreto sin negociar hasta el último voto.
El Ejecutivo había presentado la jornada de este martes como el momento para desbloquear su respuesta en materia de vivienda. Sin embargo, llega a la reunión después de una noche completa de conversaciones y con un nuevo borrador circulando todavía entre PSOE y Sumar.
Meses después de que el decreto quedara pendiente, el Gobierno vuelve a apurar los plazos para resolver en horas unas diferencias que no ha conseguido cerrar durante semanas. Y aun alcanzando un pacto interno, Sánchez tendrá después que afrontar una segunda negociación para impedir que la norma vuelva a quedarse sin respaldo suficiente en el Congreso.