La cesión de la Casa del Temple de Toledo a la Fundación de Cultura Islámica por parte del Ministerio de Cultura ha abierto una profunda polémica que trasciende lo patrimonial y se adentra en el terreno simbólico y religioso. La decisión, firmada el pasado 16 de octubre por el departamento que dirige Ernest Urtasun, ha sido recibida con indignación por diversas organizaciones templarias, que califican la medida de “deshonor” y anuncian posibles acciones legales.
El inmueble, estrechamente vinculado a la historia de la Orden del Temple en Toledo, ha sido entregado a una entidad cuyo objetivo declarado es la difusión y conservación del legado islámico en España. Una decisión que, lejos de pasar desapercibida, ha generado un fuerte rechazo entre colectivos cristianos y templarios, que consideran que la cesión supone una ruptura con las raíces históricas del edificio.

El Fray José Navarro, maestre de la Orden Soberana del Pueblo Templario, ha expresado con claridad el malestar existente. En declaraciones a La Tribuna de Toledo, Navarro asegura que la entrega del inmueble a una fundación islámica constituye una falta de respeto a la identidad histórica del edificio. “Solo pedimos que, por respeto a nuestra Cruz y a nuestra fe, no se le dé la Casa a esta entidad”, afirma.
Desde la organización templaria sostienen que la cesión se habría realizado sin un proceso de licitación pública, algo que consideran especialmente grave tratándose de un bien de alto valor histórico y simbólico. “La licitación tendría que haber sido pública y no haberse dado a dedo, como creemos que se ha hecho”, señala Navarro, quien insiste en que su postura no responde a motivos políticos ni raciales, sino al “honor de la Casa del Temple”.








