La nueva campaña publicitaria de IKEA en España ha generado una intensa controversia en redes sociales y entre asociaciones familiares, que acusan a la multinacional sueca de lanzar un mensaje ideológico contra la denominada familia tradicional o familia natural. El anuncio, titulado “Viva el poder del hogar”, fue concebido para celebrar los 30 años de la compañía en España, pero ha terminado situando a la firma en el centro de un debate cultural y social.
La campaña, difundida en formato audiovisual, pretende presentar diferentes modelos de convivencia y nuevas realidades sociales dentro del concepto de hogar. Sin embargo, diversas organizaciones consideran que el spot excluye deliberadamente a las familias formadas por padre, madre e hijos, mientras presenta esta estructura familiar como un modelo “anticuado” asociado a “prejuicios” y “barreras”.
IKEA y su anuncio
El vídeo, desarrollado por la agencia McCann Madrid y producido por Primo, muestra escenas protagonizadas por parejas homosexuales, madres solteras, personas mayores y adolescentes, pero omite cualquier representación de la familia clásica. Ese detalle ha provocado numerosas reacciones críticas tanto en redes sociales como en colectivos vinculados a la defensa de la familia.
Una de las primeras entidades en reaccionar fue Actúa Familia, que pidió públicamente la retirada inmediata de la campaña al considerar que “menosprecia a millones de familias españolas”. Según denuncian, IKEA habría convertido una acción comercial en un mensaje ideológico que “ridiculiza valores profundamente arraigados en la sociedad”.
La polémica también se ha trasladado a plataformas como Instagram, TikTok y X, donde numerosos usuarios han criticado el enfoque del anuncio. Muchos comentarios reprochan a la compañía utilizar una campaña institucional para emitir juicios culturales sobre determinados modelos familiares. Algunos consumidores incluso han anunciado que dejarán de comprar en la cadena sueca.
El Instituto de Política Social (IPSE) se ha sumado igualmente a las críticas. La organización, junto al movimiento “Resistencia Ferraz”, ha iniciado una campaña de presión económica contra IKEA, acusando a la empresa de promover una “agenda ideológica” utilizando el dinero de sus propios clientes.
IKEA omite las familias tradicionales de su anuncio
El presidente del IPSE, Pablo Hertfelder García-Conde, calificó el anuncio como “una provocación intolerable” y aseguró que la compañía “ha cometido un grave error estratégico al atacar a una parte esencial de la sociedad española”. En su opinión, la familia natural continúa siendo “el principal núcleo de estabilidad y protección social”.
Desde sectores críticos con la campaña sostienen que el problema no radica en mostrar distintos modelos familiares, sino en excluir completamente a uno de ellos mientras se le atribuyen conceptos negativos. Consideran que IKEA ha cruzado la línea entre publicidad comercial y activismo ideológico.
Por el momento, la multinacional sueca no ha emitido un comunicado oficial respondiendo a las críticas. Tampoco ha aclarado si mantendrá la campaña activa o si contempla introducir modificaciones tras la oleada de reacciones.
La controversia llega en un momento especialmente sensible para las grandes marcas, cada vez más expuestas al debate público cuando incorporan mensajes sociales o políticos en sus campañas corporativas. Lo ocurrido con IKEA refleja cómo determinadas estrategias de comunicación pueden convertirse rápidamente en un foco de polarización.