El president de la Generalitat Valenciana, Juanfran Pérez Llorca, tendió este jueves la mano al president de la Generalitat de Catalunya, Salvador Illa, para abordar juntos asuntos pendientes entre las dos comunidades: financiación, inversiones, el Corredor Mediterráneo y la industria agroalimentaria. Lo dijo en Barcelona, en un acto organizado por El Periódico de Catalunya, donde no dudó en avisar a Illa de su presencia en la ciudad. La respuesta de Llorca fue directa: "Por mí, si quiere, sí".
Pero el mensaje de fondo no iba dirigido a Illa. Iba dirigido a Pedro Sánchez.
Pérez Llorca fue tajante al valorar la propuesta de financiación pactada entre la Generalitat catalana y el Gobierno central: "Se ha originado mal por el hecho de haberlo negociado unilateralmente con el secretario general de un partido que no es presidente de ninguna autonomía". Y añadió algo que pocas voces se atreven a decir con tanta claridad: "Esta propuesta ninguna comunidad autónoma la acepta salvo el presidente de Catalunya".
El president defendió que sería posible reunir a todos los presidentes autonómicos para reformar el sistema de financiación, pero solo si se hace en igualdad de condiciones. Reconoció que eso exigiría ceder en alguna cosa, pero apuntó que haría una propuesta "buena" para su comunidad. Lo que no está dispuesto a aceptar es un modelo diseñado en despachos bilaterales que deje a Valencia en peor posición que el resto.
Y los números respaldan su queja. La deuda de la Comunitat Valenciana con el Fondo de Liquidez Autonómico asciende a 45.000 millones de euros, dentro de una horquilla total de entre 60.000 y 65.000 millones. Pérez Llorca lo explicó sin ambages: esa deuda viene "de la infrafinanciación". Valencia lleva años pagando los platos rotos de un sistema que el Gobierno de Sánchez no ha tenido voluntad real de reformar.
"La Comunidad Valenciana es la más perjudicada", dijo el president. Y remató: "Si no lo hacemos, ya estamos partiendo mal". La reforma del modelo de financiación no puede seguir esperando. Y tiene que llegar con todos en la mesa, no solo con los que le interesan a Moncloa.