La línea de alta velocidad entre Málaga y Madrid ya tiene nueva fecha para recuperar la conexión directa tras casi tres meses de interrupción, en un proceso marcado por los retrasos durante la gestión del ministro de Transportes, Óscar Puente. Será el próximo 30 de abril cuando los trenes vuelvan a circular sin necesidad de transbordos, después del desprendimiento registrado el pasado 4 de febrero en un talud a la altura de Álora.
La reapertura llega tras una cadena de previsiones fallidas que han generado malestar entre los usuarios. Desde marzo se han sucedido anuncios que no se han cumplido, obligando a las operadoras a rehacer su programación y a los viajeros a reorganizar sus desplazamientos en varias ocasiones.
Vuelta parcial
En una primera fase, los trenes tendrán que circular por una sola vía en el tramo afectado, lo que obligará a reducir el número de servicios diarios y a limitar la velocidad en ese punto. Como consecuencia, los tiempos de viaje serán más largos de lo habitual, situándose en torno a las tres horas o incluso algo más.
Aunque supone una mejora frente al sistema provisional con transbordos por carretera, la reapertura no devolverá todavía la normalidad a una de las conexiones ferroviarias más importantes del país. Además, la circulación no comenzará hasta el mediodía, tras la realización de pruebas técnicas, lo que evidencia las cautelas con las que se afronta la vuelta al servicio.
Retrasos y normalidad pendiente
El restablecimiento del servicio vuelve a poner sobre la mesa las dificultades para cumplir los plazos anunciados por el Ministerio. Primero se habló del 8 de marzo, después del 23 de marzo y más tarde del 27 de abril, sin que ninguna de estas fechas llegara a materializarse.
La reapertura se producirá, además, con una capacidad muy limitada. La circulación por una sola vía reduce el número de trenes y deja la línea más expuesta a cualquier incidencia, especialmente en momentos de alta demanda como el verano.
La reparación completa de la infraestructura aún llevará tiempo, ya que el desprendimiento afectó a elementos clave cuya reposición es compleja. Así, el 30 de abril marca más el inicio de una recuperación progresiva que el regreso a la normalidad plena en una línea estratégica para miles de viajeros.