La visita de Felipe VI y Letizia a Ceuta y Melilla reabre las reivindicaciones territoriales marroquíes mientras Rabat evita una protesta diplomática oficial
La histórica visita de los Reyes de España a Ceuta ha vuelto a situar la soberanía de las ciudades autónomas en el centro del debate marroquí. Mientras las autoridades de Rabat mantienen el silencio, medios de comunicación y organizaciones del país vecino cuestionan abiertamente la presencia de Felipe VI y Letizia en territorio español.
El diario marroquí Hespress, uno de los principales medios digitales del país, interpreta el viaje como una maniobra de la monarquía y del Gobierno españolpara "recalcar su soberanía sobre las ciudades ocupadas".
Una denominación que refleja las reivindicaciones territoriales marroquíes sobre Ceuta y Melilla, pese a que ambas ciudades forman parte de España.
Prensa de Marruecos acusa a España de reafirmar su soberanía sobre ciudades ocupadas
Marruecos guarda silencio mientras crecen las protestas
La reacción no se limita a los titulares. La Federación Nacional de Pesca Marítima de Marruecos ha convocado una concentración frente al Consulado español en Agadir para rechazar la visita.
La organización también pretende trasladar su protesta a las instituciones europeas mediante una carta dirigida a la Delegación de la Unión Europea en Rabat.
Sin embargo, existe una diferencia fundamental respecto a 2007. Entonces, la visita de Juan Carlos I y Sofía provocó una crisis diplomática y la retirada del embajador marroquí en Madrid. Esta vez, Rabat evita pronunciarse oficialmente mientras las reivindicaciones territoriales continúan en otros ámbitos.
Una noche en Ceuta que marca la diferencia
El viaje incorpora otro elemento de especial significado institucional. Felipe VI y Letizia pasarán la noche en Ceuta antes de desplazarse este miércoles a Melilla.
Se trata de un hecho sin precedentes durante la democracia española y de una diferencia respecto al viaje de 2007.
Además, la visita llega apenas dos meses y medio después de la entrada masiva de más de 70.000 inmigrantes desde Marruecos.
Así, mientras determinados sectores marroquíes presentan la presencia de los Reyes como una reafirmación territorial española, la Corona recupera su presencia institucional en dos ciudades que llevaban casi dos décadas sin recibir a un jefe del Estado.