La actividad sanitaria en la Comunidad de Madrid experimentó en febrero un notable impulso que permitió acortar los tiempos de espera en los distintos niveles asistenciales, según los datos del Servicio Madrileño de Salud (Sermas). Esta mejora se produjo tanto en intervenciones quirúrgicas como en consultas externas y pruebas diagnósticas, a pesar de la elevada presión del sistema.
Uno de los factores clave fue el incremento de la actividad. En el ámbito quirúrgico, se llevaron a cabo 39.806 operaciones durante el mes, lo que supone un aumento significativo respecto a enero. De hecho, en lo que va de año se han realizado más de 7.300 intervenciones adicionales, consolidando una tendencia al alza iniciada ya en el primer mes de 2026.
Este aumento tuvo un impacto directo en los tiempos de espera. La demora media para una operación descendió por debajo de los 49 días, frente a los más de 52 registrados en enero. Además, se redujo de forma clara el número de pacientes con esperas más prolongadas, mientras creció el porcentaje de quienes fueron intervenidos en menos de un mes, lo que indica una mejora tanto en la media como en los casos más críticos.
En paralelo, las consultas externas también registraron una evolución favorable. Aunque el volumen de pacientes en espera se situó en torno a 730.000, la rapidez de atención mejoró. El tiempo medio para una primera consulta se redujo en más de cinco días en solo un mes. Esta evolución estuvo acompañada de un aumento considerable de la actividad, con cerca de 393.000 consultas realizadas en febrero, casi 55.000 más que en enero.
El sistema mostró además un mayor dinamismo general, con un incremento tanto en la entrada de nuevos pacientes como en la resolución de casos, lo que contribuyó a aliviar parcialmente la carga asistencial. La tasa de atención también reflejó esta mejora, con casi 55 pacientes atendidos por cada 1.000 habitantes.







