El encarecimiento de la factura eléctrica ya no depende únicamente de cuánto consume cada hogar. Cada vez pesa más el coste fijo asociado a la potencia contratada, que en abril experimentó una fuerte subida hasta alcanzar los 0,18 euros por kW al día, el nivel más alto de los últimos dieciocho meses. El incremento mensual fue del 23,3 %, según El Debate.
Este cambio está alterando la estructura habitual del recibo de la luz. Aunque el precio de la energía consumida descendió durante abril hasta situarse en 0,11 euros por kWh —un 14,6 % menos que en marzo—, el aumento del término fijo está neutralizando parte del ahorro que podrían lograr los consumidores reduciendo su gasto energético.
La explicación se encuentra en la inestabilidad que atraviesa el mercado mayorista de electricidad. Durante los primeros cuatro meses del año se contabilizaron 386 horas con precios negativos en el pool eléctrico, una cifra que triplica la registrada en el mismo periodo de 2025, de acuerdo con estimaciones de Tempos Energía. Ante estas oscilaciones, muchas comercializadoras han decidido reforzar los costes fijos de sus tarifas para protegerse de las variaciones diarias del mercado.
Como resultado, la potencia contratada gana protagonismo dentro del recibo mensual y se convierte en un elemento decisivo a la hora de elegir tarifa. Desde Selectra insisten en que centrarse solo en el precio del kWh puede llevar a error, ya que algunas ofertas aparentemente económicas esconden cuotas fijas más elevadas o servicios adicionales que terminan encareciendo el coste final.
El impacto ya se percibe en los números. En una tarifa con un consumo valorado en 0,10 euros por kWh y una potencia de 0,18 euros por kW al día, el gasto mensual derivado del consumo eléctrico rondaría los 27,25 euros. Por su parte, el coste de la potencia ascendería a 22,32 euros mensuales, es decir, cerca del 40 % de toda la factura.