El president de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, dejó este jueves pocas dudas sobre el rumbo de la negociación presupuestaria. Respondiendo al síndic de Vox, José María Llanos, en la sesión de control de las Corts, lanzó un mensaje que sonó más a compromiso que a deseo: "Hemos sacado los presupuestos con ustedes todos los años y este año lo volveremos a hacer".
No es la primera vez que Llorca abre la puerta a un acuerdo con sus aliados parlamentarios, pero sí la más clara. Solo un día antes había reconocido que su deseo era tener las cuentas cerradas antes del verano. Ahora, el tono ya no era de aspiración sino de convicción.
El president aprovechó el momento para agradecer a Vox haber "aportado estabilidad en un momento tan difícil" y reivindicar las medidas pactadas durante la legislatura. El contraste con Madrid fue inevitable: mientras la Generalitat Valenciana trabaja para tener presupuestos propios, el Gobierno de Pedro Sánchez encadena ya su tercer año consecutivo sin aprobar unas cuentas generales del Estado.
El calendario electoral ha pesado en los tiempos. Las sucesivas citas en Extremadura, Aragón, Castilla y León y ahora Andalucía —que vota el próximo 17 de mayo con la mayoría absoluta de Juanma Moreno Bonilla en juego— han ido aplazando el momento propicio para aterrizar una negociación que el propio conseller de Hacienda, José Antonio Rovira, ya marcó como objetivo al asumir el cargo en diciembre.
Pasada la cita andaluza, el horizonte electoral queda despejado hasta mayo de 2027, cuando coincidirán las municipales y las autonómicas valencianas. Eso convierte los presupuestos de este año en, previsiblemente, los últimos de la legislatura.
El portavoz de Vox en las Corts reconoció el martes que no hay negociaciones formales en marcha, aunque sí "contactos cordiales". La diferencia, según expuso, es que negociar implica tener un documento sobre la mesa. De momento no lo hay, pero las palabras de Llorca apuntan a que no tardará en haberlo.
El actual periodo de sesiones de las Corts concluye el 3 de julio. Con los plazos parlamentarios habituales, el tiempo justo para que las cuentas de 2026 lleguen a buen puerto antes del verano.