La eurodiputada de Podemos, Irene Montero, ha desatado una tormenta política. Esto, tras su activa participación en la manifestación propalestina que paralizó ayer la última etapa de la Vuelta Ciclista a España en el centro de Madrid.

Montero, visible en el bloqueo del Paseo del Prado, se sumó a las acciones junto a la secretaria general de su partido, Ione Belarra. Esta intervención ha generado duras críticas, que la acusan de fomentar el caos y poner en riesgo la seguridad pública en un espectáculo deportivo clave para la ciudad.
Los activistas cortaron puntos clave como Gran Vía, Callao y Castellana, con consignas contra la participación del equipo Israel-Premier Tech. El pelotón, liderado por el ganador Jonas Vingegaard, entró en Madrid, pero se vio forzado a detenerse múltiples veces.
A las 18:30 horas, la organización neutralizó la etapa para evitar incidentes mayores. Hubo cargas policiales en varias zonas, con dos detenidos por lanzamiento de objetos como vallas. Montero y Belarra encabezaron un grupo en el Paseo del Prado, donde se sentaron en la calzada y desplegaron banderas palestinas.
En redes, Montero celebró el bloqueo con un tuit:
A Ayuso, que hoy daba la mano al equipo de los genocidas, le ha respondido el pueblo de Madrid. No hay represión que pare la solidaridad. La Vuelta la gana Palestina.
Las reacciones políticas han sido inmediatas y feroces. El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, responsabilizó directamente al Gobierno central y a figuras como Montero por "incitar a la violencia". En un comunicado, Almeida describió la jornada como "un día tristísimo para la ciudad", y acusó a la eurodiputada de dañar la imagen de Madrid como sede de eventos internacionales.








