El Gobierno de Giorgia Meloni está decidido a cumplir su promesa de combatir la inmigración ilegal, y para ello planea aumentar significativamente las sanciones contra los barcos de rescate de inmigrantes.
Recientemente, se incautó el vigésimo tercer barco de este tipo, el Geo Barents. El que estaba siendo operado por Médicos Sin Fronteras (MSF), en el puerto de Salerno tras rescatar a 191 inmigrantes.

Esta acción responde a la promesa clave de Meloni de frenar la inmigración ilegal. Lo que ya ha resultado en una reducción significativa de llegadas: poco más de 39.500 este año, en comparación con las 112.500 del mismo período del año pasado.
La orden de detención de 60 días, emitida el lunes por la noche, es una de las medidas más severas en una campaña de 18 meses. Las autoridades acusaron al Geo Barents de poner en peligro vidas y de no proporcionar información oportuna durante un rescate nocturno el viernes pasado. Médicos Sin Fronteras calificó la decisión del gobierno italiano de “arbitraria e inhumana”.
A finales de 2022, poco después de que Meloni asumiera el cargo, su Gobierno implementó nuevas y estrictas normas para limitar la capacidad de estos grupos de rescatar a los inmigrantes. Entre estas medidas se incluyen advertencias de que los barcos que no cumplan con los protocolos serán incautados, una amenaza que se ha materializado repetidamente.








