La Korrika, la emblemática carrera en favor del euskera organizada por AEK, vuelve a situarse en el centro del debate público. A su tradicional respaldo institucional se suma ahora una creciente polémica por la aparición de imágenes de presos de ETA durante el recorrido, lo que ha reactivado las críticas sobre el uso de fondos públicos en torno al evento.
Un evento respaldado por las instituciones
La Korrika cuenta con el apoyo de administraciones públicas vascas y navarras, que colaboran mediante financiación indirecta, recursos logísticos y participación institucional. Este respaldo se enmarca en las políticas de promoción del euskera, que incluyen subvenciones a los euskaltegis, donde AEK desempeña un papel protagonista.

Aunque no existe una partida única destinada exclusivamente a la carrera, AEK recibe financiación dentro del sistema de enseñanza para adultos, con ayudas que en el País Vasco superan los 36 millones de euros para el conjunto del sector y que en Navarra se canalizan a través de Euskarabidea.
La polémica por las imágenes de presos de ETA
La última edición de la Korrika ha generado una fuerte controversia tras la exhibición, en distintos puntos del recorrido, de fotografías de presos vinculados a ETA. Estas imágenes, portadas por algunos participantes, han sido interpretadas por asociaciones de víctimas como actos de homenaje o exaltación.
El Colectivo de Víctimas del Terrorismo (Covite) y la Fundación Fernando Buesa Blanco han denunciado estos hechos y han pedido a las instituciones que revisen su apoyo al evento mientras no se adopten medidas claras para impedir este tipo de manifestaciones.







