El Gobierno de Pedro Sánchez ha vuelto a llevar su batalla lingüística a Bruselas sin conseguir alterar los planes de ampliación de la Unión Europea. El Ejecutivo pretende que el catalán, euskera y gallego sean reconocidos antes de que nuevos países incorporen sus propias lenguas oficiales.
La estrategia ha encontrado una respuesta contundente entre varios socios comunitarios. Alemania, Suecia y Lituania rechazan que las negociaciones de adhesión queden condicionadas por la reivindicación planteada por el Gobierno español.
El asunto fue introducido por España durante el Consejo de Asuntos Generales celebrado este martes. Sin embargo, la cuestión lingüística sigue sin reunir la unanimidad necesaria entre los Veintisiete.
La ampliación, por su parte, mantiene su recorrido. Montenegro continúa avanzando en unas negociaciones que Bruselas no ha paralizado pese al intento del Ejecutivo de vincular ambos debates.
El Gobierno de Sánchez no logra frenar la ampliación de la UE con su presión por el catalán
Varios socios europeos rechazan la estrategia del Gobierno de Sánchez
Las críticas más claras han llegado de los gobiernos que consideran improcedente mezclar dos cuestiones diferentes. Alemania ha rechazado utilizar el proceso de integración europea como instrumento para resolver reivindicaciones nacionales.
Suecia también ha defendido que la ampliación y el reconocimiento de nuevas lenguas deben abordarse por separado. Lituania ha expresado igualmente su oposición al planteamiento impulsado por el Ejecutivo español.
Fuentes diplomáticas conocedoras de las conversaciones califican de "frívolo y desproporcionado" relacionar una decisión estratégica para Europa con esta reclamación lingüística. También cuestionan que el Gobierno consuma capacidad negociadora en una cuestión que todavía carece del respaldo suficiente.
La Presidencia irlandesa del Consejo ha instado al Ejecutivo a continuar negociando con los países que mantienen reservas. Irlanda respalda la oficialidad, pero reconoce que todavía existen obstáculos políticos y jurídicos que España deberá resolver.
El reconocimiento del catalán, euskera y gallego exige unanimidad. Tres años después de impulsar esta iniciativa, el Gobierno de Sánchez sigue sin conseguir el acuerdo necesario para sacarla adelante.
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La UE continúa con Montenegro pese a la presión del Ejecutivo
Montenegro se encuentra entre los candidatos más avanzados para incorporarse a la Unión Europea. El proceso continúa mientras el Gobierno español intenta que su reivindicación lingüística quede resuelta antes de futuras adhesiones.
El Ejecutivo argumenta que no tendría sentido incorporar nuevas lenguas comunitarias mientras las cooficiales españolas continúan fuera del régimen lingüístico europeo. Varios Estados rechazan, sin embargo, que esa consideración pueda condicionar el ingreso de países candidatos.
La posición española tampoco ha conseguido incluir esta exigencia como elemento determinante de las negociaciones con Montenegro. La Unión Europea mantiene sus trabajos de ampliación mientras la reclamación impulsada por Sánchez permanece bloqueada por la falta de unanimidad.
El Gobierno central mantiene así abierto un pulso que todavía no ha logrado traducirse en cambios dentro de la UE. Mientras insiste en vincular ambos asuntos, varios socios exigen separar la ampliación de la batalla lingüística planteada por el Ejecutivo.