La Generalitat Valenciana producirá más de 30 especies autóctonas destinadas a la restauración ambiental de 160 kilómetros de barrancos y ríos afectados por la dana de octubre de 2024. La actuación se extenderá por 53 municipios de las cuencas del Magro, Túria, Poyo y Picassent.
El trabajo será desarrollado por el Centro para la Investigación y Experimentación Forestal (CIEF), dependiente de la Vicepresidencia Tercera y Conselleria de Medio Ambiente, Infraestructuras, Territorio y de la Recuperación. En una primera fase está prevista la producción de alrededor de 100.000 ejemplares de vegetación de ribera.
El objetivo es recuperar estos ecosistemas mediante la sustitución progresiva de especies invasoras, especialmente la caña, por vegetación propia de los cauces valencianos. Entre las especies seleccionadas se encuentran fresnos de hoja estrecha, olmos, arraclanes, adelfas, tamariscos, sauces y mimbreras.
La directora general de Recuperación y Reconstrucción, Sandra Castillo, ha señalado que se trata de "una de las mayores actuaciones de restauración de cauces emprendidas hasta la fecha en la Comunitat".
La Generalitat Valenciana producirá más de 30 especies autóctonas para restaurar 160 kilómetros de barrancos
La iniciativa forma parte del Plan de Renaturalización impulsado por el Comisionado para la Recuperación y cuenta con una inversión de 56,4 millones de euros. El proyecto busca recuperar el funcionamiento ecológico de los espacios, crear corredores verdes y reducir los riesgos asociados a futuras inundaciones e incendios.
Producción especializada de planta forestal
El CIEF se encargará de producir las plantas que permitirán sustituir progresivamente la caña invasora, Arundo donax, presente en numerosos cauces y que puede incrementar los problemas derivados de episodios de inundación.
La Generalitat Valenciana producirá más de 30 especies autóctonas para restaurar 160 kilómetros de barrancos
La producción se desarrollará de manera escalonada para adaptarse al calendario de las actuaciones y garantizar que cada zona disponga de ejemplares con el origen genético y la calidad adecuados.
Las especies elegidas corresponden principalmente a árboles y arbustos propios de los bosques mediterráneos de ribera. Su implantación pretende favorecer la biodiversidad, aumentar la estabilidad de las orillas y mejorar la capacidad de los cauces para afrontar procesos erosivos y nuevos episodios climáticos extremos.