
La fiscal general propuesta, Teresa Peramato, ensalzó la ley del 'solo sí es sí' que fracasó
La candidata a ocupar el puesto mantiene la línea continuista de Álvaro García Ortiz
El Gobierno ha propuesto a Teresa Peramato como nueva fiscal general del Estado. En sustitución de Álvaro García Ortiz, condenado por el Tribunal Supremo por un delito de revelación de secretos y apartado del cargo durante dos años. Su nombramiento supone un nuevo capítulo en la cúpula del Ministerio Fiscal, que suma cuatro fiscales generales en siete años bajo el mandato de Sánchez.
Un proceso de nombramiento marcado por la polémica
Tras la propuesta del Ejecutivo, corresponde ahora al Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) emitir un informe no vinculante. Posteriormente, Peramato deberá comparecer ante la Comisión de Justicia del Congreso antes de que se apruebe definitivamente su designación como jefa del Ministerio Fiscal.

Peramato, nacida en Salamanca en 1962, es actualmente Fiscal de Sala Jefa de la Sección Penal del Tribunal Supremo. Puesto al que accedió en febrero de 2025 de la mano de García Ortiz. Ingresó en la carrera fiscal en 1990 y previamente ejerció como letrada de la Administración de Justicia.
Su nombre se encontraba entre los favoritos para relevar a García Ortiz.
Trayectoria ligada a la UPF y apoyo firme a la ley del ‘solo sí es sí’
A lo largo de su carrera, Peramato ha estado vinculada a la Unión Progresista de Fiscales (UPF). Asociación a la que también han pertenecido los tres últimos fiscales generales nombrados por Sánchez: Segarra, Delgado y García Ortiz.
Además, se ha mostrado como una de las defensoras más convencidas de la Ley Orgánica 10/2022, conocida como la ley del ‘solo sí es sí’. Esta norma, impulsada por Irene Montero, generó una fuerte polémica. Ya que provocó rebajas de condenas a agresores sexuales y excarcelaciones, lo que llevó al Gobierno a reformarla meses después.
En 2022, durante un evento en Madrid organizado por la Fundación Woman’s Week, Peramato calificó la ley como “muy buena”. Asegurando que ofrecía “muchísimas más posibilidades para proteger a las víctimas”. Según ella, porque situaba el consentimiento expreso en el centro de la respuesta penal.
También pidió “dar tiempo” a la norma para evaluar sus efectos.
Matices y rectificaciones tras las rebajas de condena
Tiempo después, la fiscal reconoció que los “muchísimos beneficios” de la ley quedaron “opacados” por el debate público generado tras las numerosas revisiones de condena. En una entrevista en El Diario Vasco, afirmó que estas rebajas no fueron el objetivo buscado. Y subrayó que, en muchos casos, la respuesta penal resultó más grave tras la reforma del Código Penal.

Peramato expresó también su solidaridad con las víctimas que sufrieron la excarcelación o reducción de condenas de sus agresores. Aunque defendió que se impusieron medidas adicionales como libertad vigilada o prohibiciones de acercamiento de entre cinco y diez años.
Defensa de las pulseras telemáticas a agresores sexuales
En enero de 2023, Peramato defendió la instalación urgente de pulseras telemáticas a los agresores sexuales beneficiados por la ley. Alegando razones de seguridad y logística. Explicó que estos dispositivos no afectaban a la pena, sino al control y protección de las víctimas, especialmente en contextos de dispersión geográfica.
Una carrera marcada por la lucha contra la violencia sobre la mujer
Antes de su llegada al Supremo, Peramato trabajó en las Fiscalías de Tenerife, Valladolid, Barcelona y posteriormente Madrid. En mayo de 2005 fue nombrada fiscal delegada de Violencia sobre la Mujer. En 2010 pasó a ser Fiscal Adscrita a la Fiscal de Sala contra la Violencia sobre la Mujer, consolidando una larga trayectoria.
Un perfil que reabre el debate sobre el futuro de la Fiscalía
La propuesta de Teresa Peramato llega en un momento de tensión y la sombra de la ley del ‘solo sí es sí’. Una norma que ella misma avaló públicamente y que marcó una de las crisis judiciales más profundas de la legislatura.
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