Esta próxima semana, de martes a jueves, Pedro Sánchez retomará su agenda pública tras 25 días de vacaciones -a las que hay que sumar los tres días que se cogió a principios de año y los cinco de la carta de reflexión- con un viaje por tres países africanos. El jefe del Ejecutivo irá a Mauritania, Gambia y Senegal acompañado de una corte de periodistas afines a los que Moncloa paga el viaje en el avión presidencial.
Los comunicadores que viajarán con Sánchez son los mismos, con excepción de La Razón de Paco Marhuenda que en esta ocasión han sido vetados, que viajaron a la gira por Oriente Próximo. La mayoría, excepto Raúl Piña, de El Mundo, son periodistas de medios subvencionados de izquierdas como Carlos Elordi Cué (El País), Guillermo Lerma (Cadena SER) o José Enrique Monrosi (eldiario.es). También viajarán con Almudena Guerrero (TVE), Josemi Blanco (EFE), Sandra Gallardo (RNE), Iñaki Aguado (Telecinco) o Ángel Carreira (Antena 3).

Además de estos periodistas, algunos de los cuales habituales de las tertulias de TVE y La Sexta, a las que acuden con el beneplácito y el apadrinamiento de La Moncloa, también formará parte del séquito el corresponsal político de Infolibre, el medio que difundió el bulo de la mujer de Alberto Núñez Feijóo. Solo los dos principales ejecutivos de este periódico de izquierdas, el editor Jesús Maraña y el director Daniel Basteiro, ingresan entre los dos más de 32.000 euros de TVE.
Algunos de los periodistas de confianza de Sánchez que viajarán con él, como Carlos Elordi Cué de El País, se embolsan más de 12.260 euros por sus apariciones en la televisión pública.
EDATV entre los medios más odiados por la izquierda y con más audiencia que los medios afines al Gobierno
El digital de Javier Negre perseguido por Sánchez se sitúa entre los grandes medios de España, con más de 5,3 millones de usuarios únicos al mes.
El grupo EDATV.news llega una progresión imparable. El pasado mes de junio, esta empresa de comunicación pulverizó todos sus récords de audiencia gracias a su periodismo políticamente incorrecto, incisivo y combativo contra ese Gobierno que prepara una Ley de Medios para tratar de asfixiarlo y censurarlo.








