España vuelve a liderar la subida de precios en Europa. La inflación ha alcanzado el 3,3 % en marzo, un punto más que el mes anterior, superando el incremento registrado en países como Alemania y Francia, donde el alza ha sido más contenida.
El dato llega después de meses en los que el Gobierno de Pedro Sánchez defendía que el modelo energético español permitiría amortiguar mejor el impacto de las crisis internacionales. Sin embargo, la evolución de los precios apunta en dirección opuesta.
Mientras otras economías europeas han logrado contener el golpe, en España la subida ha sido más intensa, lo que pone en duda, una vez más, la eficacia de las políticas económicas del Gobierno de Sánchez.
Más subida que en Europa pese al mismo contexto
El Ejecutivo atribuye el repunte al encarecimiento de los carburantes por la crisis en Oriente Medio, un factor que también afecta a otros países. Sin embargo, Alemania y Francia han registrado aumentos más moderados, lo que evidencia una mayor resistencia frente al mismo escenario.
Este contraste reabre el debate sobre la capacidad del modelo económico español para absorber este tipo de impactos, especialmente tras los mensajes del Gobierno en los últimos años.
Además, el hecho de que el repunte haya sido mayor en España pese a compartir contexto internacional con otras economías cuestiona directamente el discurso que ha mantenido el Ejecutivo, que había asegurado estar mejor preparado que sus socios europeos.
El impacto llega al bolsillo y aumenta las dudas
El aumento de los precios vuelve a trasladarse directamente a los hogares, con el encarecimiento de la energía como principal motor. El poder adquisitivo sigue bajo presión en un contexto de incertidumbre.
Pese a ello, el Gobierno insiste en que la situación está controlada y apunta a factores externos como principal explicación del problema.
Sin embargo, el mayor repunte en España respecto a otros países vuelve a poner el foco en la gestión económica del Ejecutivo y en si las medidas adoptadas están siendo suficientes para contener la inflación en un momento especialmente sensible.