España predica derechos humanos mientras financia y aplaude a países como Senegal y Argelia que los pisotean
Pedro Sánchez
porGonzalo Pinilla
politica
España ha estrechado lazos con países cuya situación en materia de derechos fundamentales es cuestionada
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En los últimos tiempos, el Ejecutivo encabezado por Pedro Sánchez ha vuelto a verse envuelto en diversas controversias. Resulta llamativo que, pese a que el Gobierno suele presentarse como un firme defensor de los derechos humanos —especialmente en lo referente a colectivos como mujeres y personas homosexuales—, esa postura no siempre parece mantenerse con la misma intensidad en todos los contextos.
De hecho, en varias ocasiones España ha estrechado lazos con países cuya situación en materia de derechos fundamentales es cuestionada. Esto ha generado críticas por una aparente incoherencia entre el discurso y la práctica en política exterior.
Uno de los casos más señalados es el de Senegal. Durante años, España ha destinado importantes fondos a programas de cooperación en este país africano, considerado prioritario en su estrategia de ayuda al desarrollo. Sin embargo, el debate ha resurgido debido a que la legislación senegalesa contempla penas de hasta diez años de prisión por mantener relaciones homosexuales.
Ya en 2018, la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo anunció una aportación de 128 millones de euros para apoyar el Plan Senegal Emergente. Esta iniciativa buscaba impulsar el crecimiento económico del país mediante mejoras en infraestructuras, servicios públicos y gobernanza.
Por otro lado, también ha generado atención la relación con Argelia. Este país comunicó al ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, su intención de aumentar el suministro de gas a España a través del gasoducto Medgaz. El incremento supone pasar de 28 a 32 millones de metros cúbicos diarios, acercándose al límite de capacidad de la infraestructura.
Este gesto ha sido interpretado como una muestra de sintonía política, especialmente en relación con la postura española en Oriente Próximo, marcada por el rechazo a la guerra. No obstante, Argelia sigue siendo un país donde la situación de los derechos humanos, especialmente en lo que respecta a mujeres y personas homosexuales, continúa siendo objeto de críticas.