Las cifras de paro publicadas cada mes por el Gobierno vuelven a generar debate. Aunque el Ministerio de Trabajo destaca la caída del desempleo, lo cierto es que hay cientos de miles de personas sin trabajo que no aparecen dentro del paro registrado oficial.
Actualmente, la diferencia entre el paro oficial y el llamado paro efectivo supera las 780.000 personas. En su mayoría son trabajadores con contrato fijo discontinuo que, aunque se encuentran en periodo de inactividad y no están trabajando, no figuran como desempleados en las estadísticas que difunde el Ejecutivo.
Esto hace que la cifra oficial de 2,4 millones de parados aumente realmente por encima de los 3,2 millones si se tienen en cuenta estos casos.
El papel de los fijos discontinuos
El foco vuelve a estar puesto sobre los contratos fijos discontinuos, una figura que se disparó tras la reforma laboral impulsada por el Gobierno de Yolanda Díaz.
Este tipo de contrato permite alternar periodos de actividad con otros de inactividad sin perder la relación laboral con la empresa. El problema, según denuncian algunos expertos, es que durante esos meses sin trabajo estas personas no aparecen como paradas, pese a estar cobrando prestación o buscando empleo.
Es una situación especialmente frecuente en sectores como la hostelería, el turismo o la agricultura, donde muchos trabajadores pasan meses sin actividad entre temporadas.
Crecen las dudas sobre el "paro real"
Cada vez son más las voces que cuestionan hasta qué punto las cifras oficiales reflejan la situación real del mercado laboral. Algunos economistas consideran que el uso masivo de los fijos discontinuos ha terminado maquillando parcialmente los datos del desempleo.
De hecho, distintos análisis apuntan a que, mientras el paro registrado baja desde la pandemia, el paro efectivo se mantiene mucho más estable. Es decir, habría menos desempleados sobre el papel, pero no necesariamente más personas trabajando de forma continuada.
Desde el Gobierno defienden que la reforma laboral ha reducido la temporalidad y mejorado la estabilidad del empleo. Sin embargo, el debate sobre cómo se contabilizan realmente los parados sigue muy presente.