Pedro Sánchez ha dado luz verde este martes a la hoja de ruta legislativa del Gobierno para 2026. Entre las 179 normas previstas figura, por primera vez desde su llegada a Moncloa en 2018, la reforma del sistema de financiación autonómica. Un compromiso que llega tarde, con prisas y con trampas.
El Plan Anual Normativo recoge el compromiso de aprobar el nuevo modelo en Consejo de Ministros antes de acabar el año. Un calendario ya desdibujado que inicialmente apuntaba a llevarlo al Congreso antes de verano. El responsable de pilotar la negociación será el nuevo ministro de Hacienda, el valenciano Arcadi España, que hereda así el expediente más complicado de su antecesora, María Jesús Montero.
El problema es la letra pequeña. El modelo que Sánchez quiere impulsar ha sido pactado únicamente con ERC y contempla condicionantes en fiscalidad que, según Juanfran Pérez Llorca, cercarían la autonomía del Consell en materia impositiva. La Generalitat Valenciana, una de las grandes beneficiadas en teoría por el incremento del fondo de nivelación, ha evitado hasta ahora alinearse con la propuesta precisamente por esos flecos.







