Desde la llegada de Pedro Sánchez al Gobierno en 2018, el gasto público ha crecido a un ritmo alarmante. El desembolso del Estado ha aumentado en 200.000 millones de euros, pasando de 480.000 millones en 2017 a 680.000 millones en 2023.
Esta cifra supone un incremento del 41 %, un crecimiento sin precedentes que ha disparado la deuda y ha obligado a aumentar la presión fiscal sobre los ciudadanos.
Para sostener este gasto desorbitado, el Gobierno ha recurrido a una subida masiva de impuestos. En 2017, la recaudación fiscal ascendía a 444.000 millones de euros, mientras que en 2023 alcanzó los 628.000 millones, un incremento de 184.000 millones.
Este aumento, también del 41 %, no se ha traducido en mejoras significativas en infraestructuras o servicios públicos. Algo que genera un creciente malestar entre la población.
Los ingresos de los ciudadanos no crecen al mismo ritmo
Mientras el gasto público y los impuestos se disparan, los ingresos de los ciudadanos han crecido a un ritmo mucho menor.
Según el Instituto Nacional de Estadística, el salario medio en España ha pasado de 23.647 euros en 2017 a 26.949 euros en 2022, lo que supone un incremento del 14 %.
A esto se suma una subida estimada del 4 % en 2023, lo que eleva el crecimiento total al 18 %. Muy por debajo del 41 % de incremento en la presión fiscal.

Este desajuste ha generado una situación de asfixia económica para muchas familias, que ven cómo sus ingresos no son suficientes para hacer frente a la creciente carga impositiva.








