El 29 de julio, un día antes de la crisis, el CNI comunicó por WhatsApp a un miembro del gabinete de la Delegación que en redes sociales existía “un llamamiento para el asalto"
El delegado del Gobierno en Ceuta, Miguel Ángel Pérez Triano, ha defendido su actuación ante la crisis migratoria del 30 y 31 de julio y ha rebajado el alcance de las comunicaciones que el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) trasladó a su equipo antes de la entrada masiva.
Según sostiene, únicamente existían advertencias sobre una “situación migratoria grave y compleja”, pero nunca sobre la magnitud de lo que terminaría ocurriendo.
“No voy a permitir que se ponga en duda el trabajo que estamos haciendo en esta Delegación”, aseguró Pérez Triano, quien insiste en que el dispositivo existente quedó completamente desbordado por unos acontecimientos que, asegura, nadie había anticipado en esos términos.
También descarta dimitir y mantiene que desde la Delegación “se actuó como se debía actuar”.
La desclasificación de los informes sobre la invasión de Ceuta siguen dando que hablar
Sin embargo, la documentación desclasificada por el Gobierno introduce un elemento clave. El 29 de julio, un día antes de la crisis, el CNI comunicó por WhatsApp a un miembro del gabinete de la Delegación que en redes sociales existía “un llamamiento para asalto por valla y mar” previsto para el día siguiente, coincidiendo con la Fiesta del Trono de Marruecos.
Inteligencia añadió que dos grupos utilizados para difundir esas convocatorias sumaban alrededor de 180.000 seguidores.
El delegado del Gobierno en Ceuta segura que lo desconocía
Pérez Triano asegura que desconocía esas conversaciones y rechaza calificarlas como una alerta oficial. A su juicio, cuando el CNI dispone de una advertencia de gravedad la remite por los canales correspondientes y mediante documentación lacrada, no a través de un mensaje de WhatsApp a un miembro de su gabinete.
El gabinete del delegado del Gobierno conocía los peligros del asalto
El delegado recuerda además que el 24 de julio ya había comunicado a Interior y Migraciones el progresivo aumento de la presión migratoria y que el 27 de julio se celebró una reunión de emergencia después de registrarse más de 1.000 entradas en apenas una semana.
La incógnita queda ahora centrada en hasta qué punto las señales existentes antes del 30-J permitían anticipar una crisis que posteriormente desbordó Ceuta y obligó al Gobierno a desplegar un dispositivo extraordinario.