La investigación, dirigida por el juez de la Audiencia Nacional Ismael Moreno, ha provocado registros en las instalaciones de Adif Alta Velocidad y en el domicilio del exministro José Luis Ábalos
La detención de Cristian Corvillo, antiguo chófer de Pedro Sánchez durante las primarias socialistas de 2017, devuelve a la actualidad unas imágenes que EDATV publicó en junio de 2025. En ellas, el medio identificó al colaborador del presidente del Gobierno en la sede del PSOE en Ferraz durante la noche electoral del 10 de noviembre de 2019, coincidiendo con la presencia de Víctor de Aldama.
Siete años después de aquella celebración socialista, Corvillo ha sido detenido en Córdoba por la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, en una nueva operación vinculada al caso Koldo.
La investigación, dirigida por el juez de la Audiencia Nacional Ismael Moreno, ha provocado registros en las instalaciones de Adif Alta Velocidad y en el domicilio del exministro José Luis Ábalos. Las diligencias se desarrollan bajo secreto y apuntan a presuntas irregularidades relacionadas con contratos de obra pública.
Cristian Corvillo en la sede del PSOE en Ferraz
De las primarias de Sánchez a la noche electoral de Ferraz
La trayectoria de Corvillo permite reconstruir una conexión política que comenzó mucho antes de las investigaciones judiciales.
En 2017 condujo el vehículo utilizado por Sánchez durante su campaña para recuperar la Secretaría General del PSOE. Dos años después, según la identificación publicada por EDATV, apareció junto a Aldama en Ferraz.
La presencia del empresario en aquella celebración quedó acreditada mediante imágenes difundidas por laSexta en noviembre de 2024. Sin embargo, la identificación de Corvillo en esa misma secuencia procede de la información publicada por EDATV.
Su nombre también había aparecido en informes de la Guardia Civil relacionados con el entorno de Ábalos y las gestiones de una vivienda en La Alcaidesa.
Ahora, su arresto abre un nuevo capítulo judicial.
La principal incógnita es qué papel atribuyen los investigadores al antiguo colaborador de Sánchez en las presuntas irregularidades investigadas. Su presencia en Ferraz no constituye por sí misma indicio de delito, pero recupera relevancia informativa tras una detención que vuelve a situar bajo el foco las relaciones personales y políticas del entorno del exministro de Transportes.