El Gobierno desmantela las 50 carpas levantadas pese a los informes contrarios, mientras trata de vender como normalidad el cierre de un recurso que nunca debió instalarse
El Gobierno ha comenzado a desmantelar el campamento instalado en el muelle de Poniente de Ceuta, una infraestructura que se levantó como solución temporal y que acabó retratando la improvisación de Moncloa ante la invasión marroquí. La Policía Nacional ha desalojado las 50 carpas de la AECID, después de meses de advertencias, rechazo vecinal y dudas sobre la idoneidad del recinto.
La operación arrancó a primera hora de la mañana. Adultos y menores salieron del campamento en traslados diferenciados. Los menores han sido reubicados en otros recursos, mientras varios grupos de adultos han comenzado a regresar a Marruecos.
El Faro de Ceuta ha publicado imágenes tomadas desde el interior del asentamiento. Las grabaciones muestran que, apenas un día antes del operativo, había música, bailes y celebraciones dentro de unas carpas que el Ejecutivo presentó como una medida excepcional.
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Puente impuso las carpas y ahora el Gobierno borra su rastro
La instalación del recinto fue una decisión política de Óscar Puente, entonces ministro de Transportes. El Gobierno eligió dos explanadas del puerto para concentrar allí a quienes habían ocupado Benítez y El Trampolín, pese a los informes que cuestionaban la medida.
Puente llegó a responder a las críticas con desprecio: "Esto no es California". Su frase quedó como la expresión de un Gobierno que minimizó el problema de Ceuta mientras imponía una solución que ni resolvía la invasión ni garantizaba la seguridad de la ciudad.
El Ejecutivo instaló las carpas para aparentar control y ahora las retira para aparentar normalidad. Entre una decisión y otra, Ceuta ha cargado con un campamento que convirtió el puerto en otro foco de desorden y abandono institucional.
La marcha de Puente del Gobierno no borra su responsabilidad política. El recurso que defendió contra las advertencias existentes se ha convertido en un símbolo de la gestión errática de Moncloa.
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El cierre de las carpas no devuelve la normalidad a Ceuta
El Gobierno insiste en que el operativo permitirá recuperar "la total normalidad". Pero el cierre de un recinto no soluciona la presión que continúa padeciendo Ceuta más de cien días después de la entrada masiva.
La dispersión de quienes ocupaban los asentamientos, la sobrecarga de los recursos y la falta de un control efectivo han mantenido la inquietud entre los vecinos. Retirar las carpas no repara el daño causado por haberlas instalado donde no debían.
Moncloa pretende cerrar el capítulo desmontando el escenario más visible de su fracaso. Pero Ceuta no necesita relatos de normalidad: necesita control fronterizo, retornos efectivos y un Gobierno que deje de convertir cada respuesta en un parche.