Ceuta cumple cien días desde la invasión marroquí sin haber recuperado la normalidad que promete el Gobierno. Los grandes asentamientos del litoral han sido desalojados, pero miles de inmigrantes continúan dispersos por distintos puntos de la ciudad autónoma.
El Trampolín, Benítez y El Guano dejaron de ser los principales focos de concentración. Sin embargo, el problema no desapareció: se trasladó a montes, barriadas periféricas, garajes, azoteas y naves cercanas al Tarajal.
La preocupación de los vecinos sigue intacta. Una madre ceutí resume la sensación que se mantiene en las calles: "No puedo salir por la noche tranquila", como ha asegurado a El Debate. Asegura que el miedo por sus hijos y la falta de control impiden hablar de una vuelta a la normalidad.
La situación también preocupa a los agentes desplegados sobre el terreno. La falta de medios y la presión sostenida dificultan el control de una ciudad que sigue soportando las consecuencias de la entrada masiva.
Ceuta, 100 días después de la invasión marroquí: miedo, asentamientos dispersos y el abandono de Pedro Sánchez
El Gobierno anuncia retornos, pero Ceuta desconoce cuántas personas permanecen
El Gobierno sostiene que los retornos y el cierre de los dispositivos temporales permitirán normalizar la situación. Sin embargo, las cifras oficiales no despejan una cuestión esencial: cuántos inmigrantes permanecen todavía en Ceuta.
La ministra Elma Saiz informó de que 14.818 personas habían regresado a Marruecos. De ellas, 14.180 lo habrían hecho mediante retornos voluntarios y 638 mediante expulsiones.
Pero el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, eleva a cerca de 100.000 el número de personas que habrían entrado en la ciudad. Su estimación sitúa en torno a 15.000 a quienes todavía seguirían en territorio ceutí.
Un informe de la Guardia Civil remitido a la Audiencia Nacional contabiliza 88.146 retornos hasta el 27 de octubre. El documento también recoge 862 rescates en aguas de soberanía española y un balance comunicado de 90 fallecidos en el lado español de la frontera.
Las contradicciones entre administraciones reflejan el fracaso del Gobierno para ofrecer una fotografía clara de lo ocurrido. Cien días después, Ceuta continúa sin datos definitivos, sin seguridad suficiente y sin respuestas a sus vecinos.
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Los menores y la inseguridad mantienen la presión sobre Ceuta
La situación de los menores sigue siendo uno de los principales retos para la ciudad. El sistema de protección autonómico atiende a 3.650 menores inmigrantes, una carga que continúa desbordando los recursos disponibles.
El Gobierno cifra en 181 los menores trasladados a otras comunidades y en 135 los reagrupados con familiares. Son datos insuficientes ante una realidad que sigue superando la capacidad ordinaria de Ceuta.
Mientras Pedro Sánchez no ha regresado a la ciudad desde su visita del 31 de julio, Alberto Núñez Feijóo ha denunciado en varias ocasiones la gestión del Ejecutivo y ha reclamado una respuesta firme. El abandono de Moncloa también ha impulsado movilizaciones ciudadanas dentro y fuera de Ceuta.
La nueva normalidad de Ceuta no es la que anunció el Gobierno. Es la de una ciudad donde los asentamientos se han dispersado, el miedo persiste y los ciudadanos siguen esperando que el Estado recupere el control de sus fronteras.