Pedro Sánchez ha presumido de una futura victoria en las elecciones del 29N mientras defendía la gestión de Óscar Puente tras la tragedia ferroviaria de Urda. El presidente asegura, en una entrevista concedida a La Vanguardia, que “el partido lo vamos a ganar”, aunque reconoce que todavía no está ganado.
Sánchez sitúa la movilización electoral como la prioridad de las próximas semanas. Lo hace cuando el Gobierno sigue bajo presión por el accidente de Urda, la dimisión del ministro de Transportes y las dudas sobre el mantenimiento de la red ferroviaria.
El presidente ha tratado de convertir la entrevista en un mensaje de campaña. Su discurso ha vuelto a girar sobre la necesidad de movilizar al electorado, pese a que el Ejecutivo todavía debe responder por las causas que llevaron a dos tragedias ferroviarias en menos de un año.
La confianza de los usuarios en la alta velocidad permanece dañada, pero Sánchez ya habla de victoria electoral. El accidente de Urda dejó un balance comunicado de 69 fallecidos y decenas de heridos.
La tragedia de Urda no frena a Pedro Sánchez: presume de victoria el 29N y eleva a Puente a ejemplo de "dignidad"
Sánchez convierte la dimisión de Puente en un supuesto gesto de dignidad
El presidente ha definido a Óscar Puente como “uno de los mejores ministros” y ha sostenido que su dimisión ha “dignificado la política”. La defensa llega después de que el exministro abandonara el Gobierno en plena crisis ferroviaria.
Sánchez sostiene que Puente asumió responsabilidades después de aprobar medidas para los familiares de las víctimas y comparecer en el Congreso. Sin embargo, su salida se produjo cuando el desgaste de Transportes ya era insostenible.
El exministro dejó la cartera tras los accidentes de Adamuz y Urda. El Gobierno había mantenido a Puente pese a las críticas por el deterioro del servicio, los problemas de infraestructura y su permanente exposición en redes sociales.
Moncloa intenta presentar como ejemplar la salida de un ministro que dimitió después de que la seguridad ferroviaria quedara bajo sospecha. Sánchez evita explicar por qué las medidas de refuerzo llegan tras dos siniestros mortales.
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El presidente busca responsables fuera de Moncloa
Sánchez atribuye parte de los problemas ferroviarios a una falta de inversión anterior y a fallos operativos. Con ese argumento, esquiva la responsabilidad de un Gobierno que ha dirigido Transportes, Adif y las inversiones de mantenimiento durante los últimos años.
El presidente plantea que debe mantenerse la última decisión humana ante los fallos del sistema. Pero no aclara por qué la red llegó a una situación en la que un error operativo podía terminar en una tragedia.
También asegura que volverá a viajar en AVE y que su familia continúa usando la alta velocidad. Sus palabras contrastan con los recientes viajes del presidente en coche oficial y Falcon, mientras pide a los ciudadanos que recuperen la confianza en el tren.
Sánchez insiste en que España está mejor que en 2018, pero evita reconocer el fracaso de una gestión ferroviaria que ha desembocado en dos accidentes mortales. La prioridad de Moncloa parece ser reconstruir su campaña, no rendir cuentas ante las víctimas.