Tánger se está convirtiendo en uno de los puntos donde empieza a anticiparse el negocio que rodeará al Mundial de Fútbol de 2030. Y en apenas unas calles de la ciudad marroquí coinciden dos movimientos inmobiliarios de perfiles muy distintos: el proyecto atribuido al exministro socialista José Bono y la expansión hotelera de Royal Mansour, propiedad de Mohamed VI.
Bono ha ido concentrando varios inmuebles en la calle Ben Charki. Las cuentas de Joasa 2012 correspondientes a 2024 identificaban cinco propiedades —Ben Charki 28, 30, 32, 36 y 38-40— adquiridas entre finales de 2023 y 2024. The Objective, citando fuentes inmobiliarias locales, sostiene que la concentración de estas fincas estaría destinada a desarrollar un complejo hotelero de alta gama, con vistas al mar y a escasos minutos del puerto.
El movimiento tiene además una dimensión empresarial. La sociedad vinculada a Bono cerró 2024 con 1,84 millones de euros en activos y, según las cuentas de 2025 consultadas por Artículo14, habría elevado posteriormente esa cifra hasta alrededor de 1,9 millones.
José Bono en el foco de la polémica
A pocas manzanas se desarrolla otra operación. El medio marroquí Le Desk desveló que el histórico Hotel Continental, levantado en 1870 junto a la Medina, está siendo integrado en Royal Mansour para convertirse en un nuevo establecimiento de la cadena controlada por Mohamed VI.
La coincidencia dibuja un fenómeno mayor: el posicionamiento anticipado sobre el suelo y la oferta turística de Tánger antes de 2030. España, Portugal y Marruecos fueron designados oficialmente por la FIFA como anfitriones del Mundial.
Marruecos quiere además situarse en el centro del torneo. Fouzi Lekjaa aseguró recientemente que la final se jugará en el futuro Gran Estadio Hassan II, en Benslimán, dentro de la región de Casablanca. Sin embargo, la FIFA ha precisado que esa decisión todavía no está tomada.
No consta ninguna relación empresarial entre los proyectos de Bono y Royal Mansour. La conexión, por ahora, es otra: la misma ciudad, el mismo horizonte de 2030 y una apuesta inmobiliaria que se mueve antes de que ruede el balón.