El dinero procede de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID)
Una partida de 300.000 euros de la cooperación española llegará a las comunidades costeras de Tola, en Nicaragua, a través de una iniciativa que pretende generar empleo aprovechando residuos y fomentando modelos de economía circular.
El dinero procede de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), organismo dependiente del Ministerio de Asuntos Exteriores. La operación consta en el sistema público de subvenciones bajo la referencia BDNS 919231 y fue publicada el pasado 14 de julio.
Hay un detalle que llama especialmente la atención al rastrear a una de las organizaciones relacionadas con el proyecto. Casa Congo se promociona en su propia web como una "non-profit surf house & sustainability hub", es decir, una casa de surf sin ánimo de lucro que funciona también como centro de sostenibilidad.
Esa descripción, sin embargo, no es la que aparece en la subvención española. La Administración no presenta los 300.000 euros como una ayuda destinada al surf ni emplea ese deporte para justificar la concesión. El concepto registrado es "Soluciones de economía circular en comunidades costeras de Tola" y su objetivo administrativo está encuadrado en el fomento del empleo.
También resulta relevante el procedimiento elegido para entregar los fondos. La ficha pública identifica la operación como concesión directa de carácter instrumental, en lugar de una subvención adjudicada mediante una convocatoria ordinaria en la que diferentes proyectos compitan por la misma partida.
Casa Congo desarrolla su actividad en El Astillero, junto a la costa del Pacífico. Su modelo mezcla la llegada de visitantes extranjeros con iniciativas vinculadas al entorno y al desarrollo de la población local. Dentro de esa fórmula sí existe una vertiente deportiva: la organización incluye una escuela de surf entre sus programas relacionados con el océano.
Su actividad declarada va, no obstante, bastante más allá de las tablas y las olas. La entidad afirma trabajar con residuos plásticos, agricultura, conservación marina, construcción sostenible y proyectos comunitarios. También asegura haber participado en iniciativas para proteger tortugas y desarrollar infraestructuras y programas educativos.
No todas esas afirmaciones constituyen resultados comprobados de forma independiente. Buena parte de los datos sobre el impacto conseguido procede de la información publicada por la propia Casa Congo, por lo que debe diferenciarse entre las actividades que la organización declara y una eventual fiscalización externa de sus resultados.
Sí existe constancia pública anterior de su participación en iniciativas ambientales. En 2021, las autoridades medioambientales nicaragüenses incluyeron a la Brigada Ecológica Casa Congo en actividades desarrolladas en El Astillero para abordar el reciclaje y la gestión de residuos.