Basura, cartones, bolsas, mantas y todo tipo de restos se acumulan en las zonas de Ceuta que durante las últimas semanas han servido como asentamientos improvisados para miles de inmigrantes. Es la imagen que queda este viernes después del traslado masivo hacia el nuevo recurso provisional habilitado por el Gobierno en el puerto de la ciudad.
Las playas de Benítez y El Trampolín han amanecido como escenario de un amplio dispositivo policial que, horas después, ha dejado tras de sí numerosos residuos y pertenencias abandonadas. En algunos puntos, los servicios de limpieza tenían previsto intervenir una vez concluido el operativo para retirar la basura acumulada.
El traslado, que comenzó a primera hora de la mañana, estuvo marcado desde sus primeros minutos por el caos. Parte de los inmigrantes comenzó a correr en dirección al puerto, provocando una estampida que inicialmente desbordó a los agentes desplegados en la zona.
El traslado, que comenzó a primera hora de la mañana, estuvo marcado desde sus primeros minutos por el caos
La Policía Nacional tuvo que movilizar refuerzos y establecer un cordón para frenar el avance de la multitud y comenzar a organizar el traslado en grupos reducidos. Durante los momentos de mayor tensión se produjeron cargas policiales y disparos al aire para tratar de contener la situación.
Detrás de las carreras estaba también la diferencia entre el número de personas que permanecían en los asentamientos y las plazas disponibles. El recurso provisional del puerto cuenta con capacidad para alrededor de 1.700-1.800 personas, frente a los más de 4.000 inmigrantes que se estimaba que permanecían entre Benítez y El Trampolín.
Pasadas las 9:30 horas comenzaron a entrar los primeros grupos en el Muelle de Poniente. El dispositivo de seguridad ha movilizado a unos 240 efectivos de la Policía Nacional y la Guardia Civil, además de contar con vigilancia mediante drones.
El traslado, sin embargo, no ha vaciado las calles y playas de Ceuta. Una vez completado el recurso del puerto, miles de inmigrantes continúan fuera de los centros de acogida y algunos han tenido que regresar a las zonas en las que permanecían asentados.