
Así posaba y presumía Sarah Santaolalla a favor de Open Arms mientras hoy se victimiza
La tertuliana se ha hecho eco de su propia publicación en 2019 y hoy señala a los "fachas" de una campaña contra ella
Sarah Santaolalla volvió al centro del debate en redes sociales. La activista compartió un mensaje en el que defendió su apoyo a Open Arms. Recordó que en 2019, cuando tenía 19 años, ya estaba comprometida con la inmigración y los derechos humanos.
Publicó una fotografía antigua con una sudadera de la ONG. Añadió un mensaje claro: “Salvar vidas no es un delito”.
La publicación fue rescatada por ella misma para responder a las críticas actuales. Santaolalla denunció que “los fachas” le montan otra campaña en su contra.

En su mensaje aseguró que siempre ha tenido principios. Dijo que no se arrepiente de haber apoyado a la organización.
Recalcó que hoy, al igual que hace años, mantiene firme su respaldo. Señaló que lo hace frente a lo que llama “los fascistas”.
El tono de su mensaje fue combativo y victimista. Expuso que su compromiso ha sido constante. Subrayó que la campaña en su contra busca desacreditarla por defender a los migrantes.
Las críticas en redes no tardaron en llegar. Muchos usuarios cuestionaron el oportunismo del mensaje.
Le reprocharon que utilizara un discurso de superioridad moral. Algunos acusaron a Santaolalla de exhibir su activismo solo cuando se siente atacada.
Otros recordaron que Open Arms ha estado en medio de polémicas legales. Le señalaron que su defensa absoluta de la ONG ignora las investigaciones y acusaciones contra la entidad. También la acusaron de simplificar un debate complejo.
El tono de victimismo también fue criticado. Varios comentarios le reprocharon que se presente como una perseguida política.
Señalaron que nadie le impide expresar sus ideas. La cuestionaron por reducir cualquier crítica a un ataque “facha”.

Parte del rechazo se centró en la contradicción entre su discurso y su actitud en redes. Mientras se muestra firme contra quienes la critican, al mismo tiempo pide empatía y comprensión. Muchos vieron en esto una estrategia de exposición personal más que una defensa real de causas sociales.
Los reproches también vinieron de usuarios que apoyan a las ONG de rescate. Algunos dijeron que la manera de comunicar de Santaolalla daña más que ayuda. Creen que su tono polarizador aleja a posibles simpatizantes de la causa migratoria.
Pese a las críticas, ella insistió en su postura. Volvió a remarcar que se trata de principios.
Dijo que no es una cuestión de moda ni de marketing. Para Santaolalla, defender a Open Arms sigue siendo un símbolo de lucha contra el odio.
El episodio refleja cómo el activismo en redes sociales se convierte en un campo de confrontación. Cada publicación genera adhesiones y rechazos inmediatos. En el caso de Santaolalla, su estrategia de victimismo ha reforzado la división.
Mientras unos la apoyan por su constancia, otros la acusan de instrumentalizar las causas. Lo cierto es que su figura vuelve a situarse en el centro de la polémica. Y, como suele ocurrir en redes, su mensaje ha provocado más debate sobre su persona que sobre la cuestión migratoria de fondo.
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