La crisis de Ceuta no nació el 30 de julio. Los servicios de inteligencia y las Fuerzas de Seguridad llevaban años poniendo por escrito las vulnerabilidades de la frontera con Marruecos: deficiencias físicas en el vallado y los espigones, falta de efectivos y una dependencia directa de la colaboración de Rabat.
Fuentes conocedoras de estos análisis aseguran que equipos del CNI, la Guardia Civil y la inteligencia militar han estudiado periódicamente los puntos débiles de Ceuta y Melilla. El problema, sostienen, es que muchas de las recomendaciones nunca terminaron ejecutándose.


