Fuentes policiales consideran insuficiente el número de efectivos destinados a controlar una frontera sometida a presión permanente y el Gobierno tuvo que desplegar refuerzos extraordinarios
La crisis de Ceuta no nació el 30 de julio. Los servicios de inteligencia y las Fuerzas de Seguridad llevaban años poniendo por escrito las vulnerabilidades de la frontera con Marruecos: deficiencias físicas en el vallado y los espigones, falta de efectivos y una dependencia directa de la colaboración de Rabat.
Fuentes conocedoras de estos análisis aseguran que equipos del CNI, la Guardia Civil y la inteligencia militar han estudiado periódicamente los puntos débiles de Ceuta y Melilla. El problema, sostienen, es que muchas de las recomendaciones nunca terminaron ejecutándose.
Avisos previos sobre la frontera de Ceuta con Marruecos
Uno de los principales agujeros está en la propia estructura fronteriza. "Ya hay pocos inmigrantes que escalen la valla, la cortan por el suelo para cruzar", explica una de las fuentes. La altura, por tanto, habría dejado de ser el principal problema: los intentos se concentran ahora en las bases del perímetro y en los puntos más permeables.
Vulnerabilidad del Tarajal
La vulnerabilidad del Tarajal tampoco es nueva. El propio Ministerio del Interior anunció ya en 2014 que prolongaría su espigón ante la presión migratoria.
Tras la crisis de mayo de 2021, cuando miles de personas accedieron a Ceuta mientras las fuerzas marroquíes permanecían prácticamente inactivas, volvió a plantearse su ampliación.
A ello se suma el factor humano. Fuentes policiales consideran insuficiente el número de efectivos destinados a controlar una frontera sometida a presión permanente.
El Gobierno tuvo que desplegar refuerzos extraordinarios de Guardia Civil, Policía Nacional y Ejército después de la avalancha del pasado 30 de julio.
Los documentos desclasificados ahora por Moncloa confirman además que las alertas existían antes de la crisis. El 29 de julio, el CNI comunicó a la Guardia Civil y a la Delegación del Gobierno convocatorias en redes para intentar entradas por mar y por la valla aprovechando la Fiesta del Trono marroquí.
El diagnóstico, por tanto, estaba encima de la mesa. La cuestión es por qué, después de años de avisos, la frontera volvió a quedar desbordada.