i/Porque no siempre el protagonismo va a ser de Verstappen este año (que en realidad si). Llegábamos a este sábado, de GP de Austria con carrera al sprint y qualy, con Mclaren más en forma que nunca. El equipo papaya, a pesar de fracasar por sus propios fallos últimamente, tiene un cochazo y una doble oportunidad de resarcirse este fin de semana.
Primera bala
Con el campeonato al rojo vivo sobre el asfalto (que no en la clasificación), tocaba carrera al sprint y en casa de Red Bull. Max defendía la pole, pero tenía que vérselas con los Mclaren de Norris y Piastri, segundo y tercero. Sainz salía quinto y Alonso decimoquinto, nuestras esperanzas con el madrileño destinado a pelear con Mercedes.
Salió bien Verstappen que mantenía la posición. Norris rodaba cerca, sabedor que pocas veces tiene la oportunidad de ir a rueda de Max en zona de DRS. Piastri sorprendentemente para todos, le enseñaba el morro a su compañero, inexplicable con lo que estaba en juego.
Se activaba el DRS y la lucha por la primera posición se intensificaba. Norris buscaba el hueco, pero Verstappen defendía perfectamente. Un poco por detrás, Sainz pasaba a Russell y era cuarto.
Duelo fratricida y game over
En la vuelta 5, Norris pasaba a la acción. El británico tiraba el coche en la curva 3 frenando tardísimo y se ponía primero. Pero Verstappen es mucho piloto, y si Norris dejaba el interior libre en la curva 4, él lo aprovechaba para devolverle el adelantamiento.








