Décima cita del año y la más especial para nosotros, al ser el GP de España en el Circuito de Montmeló. Nuestras esperanzas de victoria con Carlos Sainz nuestros corazones con Alonso y sus ganas de dar show. Como plato principal un Mundial que está al rojo vivo a ver si alguien destrona a Max Verstappen.
Cuatro equipos, un mundial y todo en juego
Nada podía prepararnos para la brutal clasificación que vimos hoy. Empezó la Q1 y los pilotos pulverizaban los tiempos. Verstappen se situaba en primera posición desde el inicio.
La temperatura del asfalto bajaba y los tiempos con ella. Muchos pilotos sufrían para rascar esas décimas que marcan la diferencia y la presión estaba por las nubes. Se antojaba un día duro para Fernando que ya de buenas a primeras estaba en la zona baja.
Alonso mejoró en su último intento y pasaba a Q2. No tuvieron tanta suerte Magnussen, Tsunoda, Ricciardo, Albon o Sargeant que se iban eliminados a la primera de cambio. No sé que otras opciones tiene Carlos, pero como acabe en Williams menudo añito le espera.
Crónica de una muerte anunciada y pole milagrosa
En la Q2 tocaba sufrir y el Nano lo sabía. Los Alpine eran rápidos y las plazas en el Top 10 se estaban poniendo cada vez más caras. En la zona noble, Verstappen seguía a lo suyo con los Mercedes, Mclaren y Ferrari cerca pero no demasiado (2 décimas).
Alonso lo dio todo empujado por los miles de fans en las gradas pero ni así fue suficiente. El asturiano se quedó fuera por 19 milésimas respecto a Gasly. Junto con el Bottas, Hulkenberg, Stroll y Zhou, Verstappen volvía a quedar primero.








