Márquez ha vuelto a demostrar que en cuanto las condiciones y el grip no son idóneos, nadie es capaz de pilotar como él. Llegaba a Misano tras su victoria inapelable en Aragón, y vuelve a subirse a lo más lato del podio. Venía de una sequía de más de mil días sin ganar y en una semana lo ha hecho dos veces y vuelve a ser el jefe en MotoGP.
Bajo la ligera lluvia, la pista Marco Simoncelli se volvía resbaladiza y Marc firmó una remontada épica desde la novena plaza. Por detrás llegaron, a mucha distancia Pecco Bagnaia y Enea Bastianini. Todos ellos se beneficiaron del error de Jorge Martín, que perdió casi todo su colchón al frente del campeonato.
A 20 vueltas del final, Marín entró al box para cambiar de moto cuando rodaba segundo por detrás de Bagnaia. El actual campeón decidió aguantar en pista, igual que el resto del grupo de cabeza. Y bajo esa ligera lluvia Márquez demostró su gran pilotaje cuando las cosas se complican y ya fue primero hasta el final.
La salida fue bien para Bagnaia que aguantó por delante de un Martín bloqueado por su compañero Franco Morbidelli. El madrileño se puso enseguida segundo y todo parecía cosa de dos con Márquez séptimo peleando con Bastianini. Ambos se tocaron en la primera vuelta y luego quedaron taponados por la KTM de Brad Binder.
Por delante, sorprendía Morbidelli en tercer lugar, tras más de tres años sin subirse al podio un domingo. Pero en la séptima vuelta se fue al suelo por la lluvia y su caída precipitó la decisión de Martín. Pero el chaparrón no duró más que lo suficiente para dejar la pista complicada y perfecta para Márquez.
Las caídas de Acosta y Morbidelli le pusieron cuarto y en nada se colocó segundo tras adelantar a Bastianini y Binder. No tardó en pasar también a Bagnaia demostrando que como dijo en Aragón, "esto es solo el principio".








