Esta semana pasada Fiat organizó un Road trip para probar su modelo 600e, en mi caso la versión La Prima, una mezcla de estilo, vanguardismo y tecnología que reafirma la apuesta de la marca italiana por el eléctrico.
Partimos desde la sede de Stellantis en Villaverde poco después de las nueve y media de la mañana, Camino Soria, como cantaba Gabinete Caligari. En el camino varias paradas para dejar el pabellón de las vistas y el placer de conducir, bien alto. Un primer tramo desde la ya comentada sede hasta el Hostal El Cercao en Saúca, 134km por la A2, la ocasión perfecta para comprobar la autonomía y el confort. Primera impresión superando las expectativas, una insonorización digna de un coche de lujo, un diseño interior impecable, con los asientos en piel blanca con bordados en azul. En carretera, conducción comodísima, con todas las ayudas que uno puede esperar del acabado premium . También resaltar el sistema de sonido, que combinado con la fantástica insonorización hace de la experiencia en carretera una delicia. La única pega reseñable en este primer tramo fue que la interfaz de la pantalla es poco intuitiva y a veces es complicado encontrar lo que buscas.

Paramos a desayunar pero sobre todo a cargar los coches en el Hostal El Cercao, que estando en un pueblo de 53 habitantes tenía dos cargadores, menuda ratio más cojonuda. Aproveché para calcular consumos y autonomías obteniendo los siguientes resultados:
- Consumo real 17,5 kwh/100km frente a los 15,0 kwh/100km en ficha técnica.
- Autonomía real de alrededor de 260km frente a los 409km de autonomía en ficha en condiciones normales en carretera y yendo al límite de velocidad permitido.
Quizás convenga aclarar para los neófitos en coches eléctricos, que una autonomía real del 64% no es nada fuera de lo común si lo comparamos con otros coches eléctricos del segmento, e incluso con SUV’s mucho más caros, como por ejemplo el Tesla Model Y, que tiene un autonomía real porcentual parecida, de hecho algo más baja.
La siguiente parada fue Calatañazor, 129km por carreteras secundarias que me permitieron exprimir el coche a fondo y ver de qué está hecho. Y aquí de nuevo sorpresa, porque el coche por carreteras en unas condiciones manifiestamente mejorables fue de lujo. Buena distribución de pesos y suspensión, que le dan al 600e un gran paso por curva, lo que teniendo en cuenta que es un SUV eléctrico de 1600kg tiene mucho mérito. Todo esto nos permitió disfrutar de lo lindo de la SO-110 hasta Calatañazor, menudo pueblo. Majestuoso, rústico, histórico, precioso…. No hay adjetivos suficientes para describir ese precioso enclave medieval al que sin duda os recomiendo ir.
Tras hacerle unas cuantas fotos al coche y ya siendo la hora de comer, nos dirigimos al Restaurante Casa del Guarda, donde nos dimos un festín digno de tal nombre. Hubo alguna que otra baja (todo mi outfit que era blanco) al intentar beber con porron, pero la comida fue estupenda. También descubrí mediante los poderes místicos orientales de mi amiga Cristina, que soy un águila imperial. Gracias Cristina(A ver si aprendo a utilizar mis alas como los de Red Bull)
La siguiente parada fue Calatañazor, 129km por carreteras secundarias que me permitieron exprimir el coche a fondo y ver de qué está hecho. Y aquí de nuevo sorpresa, porque el coche por carreteras en unas condiciones manifiestamente mejorables fue de lujo. Buena distribución de pesos y suspensión, que le dan al 600e un gran paso por curva, lo que teniendo en cuenta que es un SUV eléctrico de 1600kg tiene mucho mérito. Todo esto nos permitió disfrutar de lo lindo de la SO-110 hasta Calatañazor, menudo pueblo. Majestuoso, rústico, histórico, precioso…. No hay adjetivos suficientes para describir ese precioso enclave medieval al que sin duda os recomiendo ir.









